Ricardo Ortega
Una tromba de agua y granizo inundó este jueves las calles de Madrigal de las Altas Torres, al norte de la provincia de Ávila, y recordó a los agricultores que a veces es mejor quedarse como uno está que situarse en el epicentro de una tormenta.

Madrigal está en la comarca de la Moraña, tradicionalmente seca, y los productores llevaban semanas esperando a que lloviera. Pero el jueves su pueblo se llenó de agua y hielo, con tal fuerza que la corriente generada fue capaz de arrastrar por las calles los contenedores de basura.

El término municipal es de los más grandes de la provincia. Tanto, que en unos puntos cayeron 4 litros y en otros 30, y por encima de esa cantidad, en muy pocos minutos.
El agricultor Rafael Castaño señala que el cereal no tenía todavía la espiga muy grande, de modo que la planta no estaba inclinada, por lo que los daños han sido limitados.
Pero los daños se han cebado con los cultivos hortícolas. La cebolla sembrada en marzo ya tenía tres hojas y ha quedado muy tocada. Lo mismo se puede decir de la remolacha, y en cuanto a la patata “habrá que abrir surcos para facilitar el drenaje de las fincas”.
La zona más afectada se sitúa entre el casco urbano de Madrigal y la pedanía de Villar de Matacabras. También en la localidad de Barromán.

También en la comarca de la Moraña, Luis Corona apunta que en su pueblo (Horcajo de las Torres) apenas cayeron dos litros y medio. “Tuvimos suerte”, apunta. Con la llegada de la tormenta los agricultores dejaron las labores, pero al día siguiente retomaron el trabajo sin que el agua caída se notara. En el caso de Luis, toca sembrar el girasol.
El momento es ahora, dice, antes de San Isidro. Hacerlo después sería ideal para evitar los golpes de calor del verano, pero una siembra tardía se suele encontrar con un suelo que ha perdido la humedad, el tempero, y el productor se arriesga a que la semilla no germine.
“El girasol de secano no es un cuento de hadas”, subraya. Pero sí es útil para rotar cultivos y para luchas contra malas hierbas que se combaten mal cuando la parcela es de cereal.
Ese cereal ahora echa de menos el agua de lluvia. Sobre todo porque en invierno cayeron 240 litros y como consecuencia la planta no ahijó. “El cereal necesita un invierno seco y frío, y luego que llueva en mayo lo que tenga que llover”, destaca. Justo lo contrario de como viene el año.

Tampoco llovió mucho en Castrejón de Trabancos, cerca del límite entre Valladolid y Salamanca. Armando Caballero celebra que apenas hayan caído cuatro litros en tres días. “Mejor así que la tromba que ha caído en Madrigal”, que podría haber machacado a los cultivos de verano y al viñedo.
El cereal no está muy bien en la zona. Más bien adelantado, muy afectado por el calor. Incluso está peor de como se ve desde la carretera. “La gente tiene que parar en el arcén y meterse en la parcela”, advierte.
Como balance, la cebada está mal y el trigo, más tardío, regular.








