spot_img

La publicación agraria líder

lunes, marzo 4, 2024
spot_img
InicioGirasolItacyl evalúa el cultivo de girasol con ensayos en seis provincias

Itacyl evalúa el cultivo de girasol con ensayos en seis provincias

En 2018 el girasol ha continuado aumentando su superficie en Castilla y León, al contrario que las otras oleaginosas, soja y colza, que han ido disminuyendo su superficie, si bien el caso de la colza, viene condicionado por las dificultades que tiene su siembra en los primeros días del otoño, con escasas precipitaciones que impiden una nascencia adecuada.

Sin embargo, el girasol, debido a unas condiciones meteorológicas adecuadas durante su ciclo, unido a la mejora genética de las variedades con mayor potencial productivo y a la mayor concienciación del agricultor en los beneficios de la rotación, al disminuir la proliferación de malas hierbas y a reducir la incidencia de plagas y enfermedades, hacen que las siembras sigan aumentando año tras año en la Comunidad.

Este aumento de superficie, que ha llevado a Castilla y León a ser la región que lidera el número de hectáreas en el Estado, motiva que el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) lleve a cabo ensayos orientados a satisfacer las demandas de toda la cadena de valor, tanto del sector productor de girasol (en producciones que lo hagan más competitivo) como transformador de aceite (en rendimientos de aceite y grasa). Llega incluso al usuario final y su uso (linoleico, alto oleico, etc. en sustitución del aceite de palma), dependiendo del sector industrial al que se dirija.

Por ello, a través del proyecto financiado por fondos Feader dentro del Plan de Desarrollo Rural de Castilla y León (2014-2020) se establecen nuevas estrategias para el cultivo del girasol en Castilla y León y su transferencia al sector agrícola.

Este proyecto colaborativo, une a agricultores con la empresa transformadora a través del rigor científico técnico obtenido en la realización de ensayos dirigidos por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, en los que participa la empresa Sovena, que es actualmente la segunda empresa de aceite más grande del mundo y donde colaboran las cooperativas Acor y Copiso, así como el Grupo Siro. Estos ensayos se realizan en microparcelas que proporcionarán una fiabilidad estadística a los datos obtenidos y ensayos en bandas que suministrarán información real de cara a las condiciones en que los agricultores siembran.

El año 2018 es la segunda campaña en la que se han realizado ensayos. El cultivo del girasol ha tenido en este año en Castilla y León una superficie de 278.852 hectáreas, superando de nuevo a Andalucía (198.103 hectáreas) que siempre había sido la de mayor superficie.

Se observa un incremento notable en la producción, con 401.894 toneladas, con un aumento de los rendimientos, favorecidos por las buenas condiciones climatológicas para su desarrollo. Pero no olvidando que cada vez existen variedades más adaptadas a las condiciones castellanoleonesas, de ahí la importancia de evaluar las variedades que se consideran de mayor interés para la región.

Más lluvia

A través de la página web del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, –www.itacyl.es– dentro de Inforiego, se han obtenido los datos meteorológicos de las estaciones más cercanas a las localidades de los ensayos realizados.

girasol ensayo

Vileña (Burgos)

Respecto a los datos de la localidad de Vileña, si nos fijamos en la precipitación lo cierto es que triplica a las de 2017. Son más que suficientes para un desarrollo normal del cultivo, lloviendo durante toda la fase de desarrollo, si bien la falta de lluvias en agosto y las altas temperaturas hicieron bajar un poco el rendimiento final, aunque para un secano fue muy bueno.

El suelo es de textura franco arenosa y con buenos contenidos en materia orgánica, fósforo y potasio y bajo en nitrógeno. Si transformamos los contenidos en el suelo en unidades fertilizantes, aquí podemos partir de unas 56 unidades de nitrógeno (entre el del suelo y la materia orgánica), 21 de fósforo y 18 de potasio, que unidas a las proporcionadas por el abonado químico, que pueden aportar unas 40 unidades de nitrógeno.

Teniendo en cuenta el abonado realizado y las aportaciones del suelo, las necesidades del cultivo se ven cubiertas con el abonado realizado y con las extracciones que muestran los análisis de suelo de postcosecha.

Siendo en secano, la media de 2.082,37 kilos por hectárea es un rendimiento muy interesante, pero más bajo que en la campaña anterio…

Sigue leyendo el análisis completo de esta y otras localidades en CAMPO 65.

¡Suscríbete por solo 10 euros al año para leer CAMPO en formato digital!

NOTICIAS RELACIONADAS
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img