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El riego eficiente impulsa la producción de aguacate en España

La huella hídrica media del aguacate se sitúa en torno a los 800 litros por kilogramo de fruta producida, un nivel comparable al de otros cultivos frutales

Ricardo Ortega

España es el principal productor de aguacate de Europa y cuenta con más de 50 años de experiencia en su cultivo. Tradicionalmente, la producción se ha concentrado en Andalucía, especialmente en la comarca de la Axarquía (Málaga), que ha sido clave en el desarrollo del sector.

En los últimos años, el cultivo ha seguido expandiéndose hacia nuevas zonas con condiciones climáticas favorables, especialmente en las provincias de Huelva y Cádiz, que se están consolidando como áreas estratégicas para el crecimiento de la producción.

Otras zonas como la costa de Granada, Canarias, Murcia y la Comunidad Valenciana también desempeñan un papel relevante dentro del sector.

Para el director de la Organización Mundial del Aguacate, Zac Bard, todavía existe margen para que el cultivo continúe creciendo en la península ibérica, “siempre que se haga de forma sostenible y en zonas adecuadas”.

La superficie de cultivo supera ya las 18.400 hectáreas, mientras que a nivel mundial la superficie dedicada al aguacate ha crecido de forma muy significativa en la última década, al pasar de unas 289.000 hectáreas en 2015 a más de 520.000 en 2025.

Condiciones óptimas

El aguacate es un cultivo especializado que requiere unas condiciones adecuadas de suelo, clima y disponibilidad de agua para garantizar una producción sostenible y rentable.

Los suelos más adecuados son profundos, bien drenados y con baja salinidad, ya que el aguacate es especialmente sensible tanto al encharcamiento como a la acumulación de sales.

Desde el punto de vista climático, las condiciones óptimas suelen encontrarse en regiones de tipo mediterráneo, con temperaturas medias anuales de entre 16 °C y 28 °C. El cultivo es sensible a las heladas y también a los episodios de calor extremo, especialmente durante la floración, una fase clave que puede afectar al cuajado y al rendimiento de la cosecha.

En cuanto al agua, el aguacate necesita un suministro regular y bien distribuido a lo largo del año.

“Actualmente, la mayoría de las explotaciones profesionales utilizan sistemas de riego por goteo y tecnologías de monitorización que permiten ajustar el aporte hídrico a las necesidades reales del cultivo”, destaca Bard.

Por eso, para él “más que la cantidad de agua disponible, lo que resulta determinante es una gestión eficiente del riego, capaz de evitar tanto el estrés hídrico como el exceso de agua en el suelo”.

Precisamente, los avances en riego de precisión, sensores y herramientas digitales están permitiendo mejorar cada vez más la eficiencia del cultivo, contribuyendo tanto a su rentabilidad como a su sostenibilidad a largo plazo.

Retos de futuro

Uno de los principales retos pasa por seguir avanzando en la mejora genética y en el desarrollo de material vegetal adaptado a las nuevas condiciones climáticas.

En los últimos años se ha producido una creciente profesionalización del sector, con una mayor utilización de plantas certificadas y portainjertos clonales que ofrecen mejores rendimientos y una mayor longevidad de las plantaciones.

De cara al futuro, el desarrollo de nuevas variedades más tolerantes al calor y al frío será un aspecto clave para garantizar la resiliencia y sostenibilidad del cultivo en un contexto de cambio climático.

Manejo del riego

La gestión del riego en el cultivo del aguacate se basa principalmente en sistemas localizados, especialmente el riego por goteo, que permiten aportar agua de forma precisa en función de las necesidades reales del cultivo.

Cada vez es más habitual el uso de sensores, herramientas de monitorización digital y tecnologías de agricultura de precisión que ayudan a optimizar el consumo hídrico.

A menudo se percibe al aguacate como un cultivo especialmente demandante de agua, pero los datos muestran una realidad más compleja. “La huella hídrica media del aguacate se sitúa en torno a los 800 litros por kilogramo de fruta producida, un nivel comparable al de otros cultivos frutales”, apunta el responsable de la asociación.

Además, el aguacate combina este uso eficiente del agua con una exposición mínima a pesticidas y con prácticas agrícolas cada vez más respetuosas con el medio ambiente.

Gracias a la incorporación de tecnologías avanzadas, sistemas de riego de precisión y un “compromiso creciente” con la reducción del impacto ambiental, el sector está avanzando hacia modelos de producción cada vez más respetuosos con el medio ambiente.

De hecho, algunas explotaciones han conseguido disminuir su uso de agua hasta en un 50%, contribuyendo a una producción cada vez más eficiente y sostenible. En este sentido, “cuando se analiza conjuntamente la nutrición y la sostenibilidad, el aguacate se posiciona como una alternativa muy interesante para los consumidores que buscan opciones saludables y sostenibles”, destaca Bard.

El reto del sector pasa por seguir optimizando el uso de los recursos hídricos y adaptarse a unas condiciones climáticas cada vez más exigentes, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad ambiental y la productividad de las explotaciones.

Expansión geográfica

El aguacate (Persea americana) se originó hace miles de años y se desarrolló en México, Guatemala y Perú, donde ya formaba parte importante de la dieta de civilizaciones antiguas como los mayas, los incas y los olmecas.

Con el paso del tiempo, su cultivo se extendió por toda América, para luego expandirse a otras partes del mundo, lo que convirtió al aguacate de un cultivo regional en una de las frutas más populares a nivel mundial.

Actualmente, las principales regiones productoras se encuentran en América Latina, África y la cuenca mediterránea.

Entre los orígenes más relevantes para el mercado europeo destacan países como Perú, Colombia, Chile, Sudáfrica, Kenia, España, Israel y Marruecos, que desempeñan un papel fundamental en el suministro internacional de aguacate.

En los últimos años, además, han surgido nuevos países productores que están contribuyendo a diversificar la oferta global y a garantizar una mayor estabilidad en el suministro durante todo el año. Es el caso de países como Zimbabue, Mozambique, Tanzania, Angola o Guatemala, que están reforzando progresivamente su presencia en el sector.

Esta expansión geográfica responde al crecimiento sostenido de la demanda mundial y está permitiendo construir una cadena de suministro más resiliente, capaz de abastecer a mercados cada vez más diversos y en constante crecimiento.

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