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sábado, julio 13, 2024
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La presencia de malas hierbas retrasa el cultivo de la cebolla

Los productores siguen confiando en un cultivo fácil pero delicado, que sigue siendo rentable. Algunas adventicias son una amenaza para los rendimientos en caso de que no se traten a tiempo

Ricardo Ortega

La planta de la cebolla ha acusado la subida de las temperaturas en la cuenca del Duero y ya va formando el bulbo, aunque el momento de cosechar queda todavía muy lejos. “Si pisas la planta, el aire se inunda de olor a cebolla”, recalca Emeterio Sanz, presidente de la cooperativa Hormoba, en la comarca abulense de la Moraña.

La atmósfera de este año favorece al cultivo, pero también a las malas hierbas. Hay fuerte presencia de la hierba que se denomina gamarza, gamarzón, malarza o de otras maneras en función del municipio en el que se trabaje.

No se puede perder de vista que el cultivo lleva algo de retraso porque se sembró más tarde y por esa presencia de malas hierbas, que compiten con la cebolla por los nutrientes y que en algunos casos han obligado a retrasar, también, la fertilización.

“El cultivo va bien pero no se puede bajar la guardia ante esa amenaza permanente de la bacteriosis. El hecho de que haya tanta humedad ambiental puede favorecer su aparición, y sobre todo en el caso de que haya ‘piedra’ y la planta se dañe”, recalca Sanz.

Este año los socios de Hormoba han sembrado 134 hectáreas de cebolla amarilla y 47 de cebolla de industria.

Precios aceptables

“Venimos de un año de precios aceptables y ya veremos cómo se porta el mercado respecto a la amarilla”, la mitad de la cual se ha sembrado para el mercado libre, señala el presidente de la cooperativa. Ya se ha hablado de precios algo más bajos que los del año pasado, pero de momento no peligra la rentabilidad.

La cebolla amarilla tiene unos gastos por hectárea de 8.000 euros, mientras que la cebolla de industria supone unos 7.000 euros. La principal diferencia entre ambas está en el precio de la semilla (algo más de 1.200 euros por hectárea en el caso de la amarilla).

La que se vende a industria se pagó el año pasado a 28 céntimos el kilo, pero con unos rendimientos que por lo general no llegan a las 30 toneladas por hectárea. “Con este cultivo no te haces rico”.

En cuanto a la de consumo, el agricultor recibió el año pasado una media de 22 céntimos el kilo, aunque esa cantidad siempre depende de los descuentos que tenga cada socio. Los gastos de la cooperativa rondan los 45 euros por tonelada de producto.

Recogida de cebolla en Pradilla de Ebro (Zaragoza) / Vídeo de Cebollas Alcusón Sander

Malas hierbas

En Horcajo de las Torres (Ávila), el agricultor Miguel Corrales también destaca que la cebolla tiene buen aspecto en general. Pero no puede con la malarza (o gamarza). “Hemos realizado varios tratamientos, como seis o siete, y no podemos con ella. Y eso que hemos empleado tres productos diferentes”, recalca antes de lamentar las políticas ‘verdes’ que obligan a eliminar materias activas.

El agricultor Manuel Camino.

También Manuel Camino, de Siete Iglesias de Trabancos (Valladolid), apunta que el cultivo tiene buen aspecto, aunque una vez más lamenta la presencia de gamarza, una planta que compite con mucha fuerza por los nutrientes y el agua. “Es difícil de matar si no la pillas a tiempo, y está muy extendida, de modo que siempre está presente, al margen de la rotación que hagas”. En su caso es cebolla de industria.

La cebolla va retrasada porque se sembró tarde, por culpa de las lluvias. Pero en general va bien porque el tiempo de este año, con lluvia y temperaturas suaves, la favorece.

La cebolla de industria le da entre 40 y 45 toneladas por hectárea, aunque hay agricultores o parcelas que no pasan de las 30 toneladas. “La cebolla de consumo puede dar el doble y alcanzar incluso las cien toneladas”, apunta.

Para él la cebolla de industria es un cultivo atractivo porque se le ofrece un contrato antes de sembrar, pero también es un cultivo delicado, que requiere dedicación, y que puede sufrir enfermedades, “sobre todo si la planta se rompe en caso de pedrisco, por ejemplo”.

“También es un cultivo fácil en el sentido de que se da bien en diferentes tipos de suelo”, recalca.

¿Cuánto cuesta sembrar?

Para sembrar la cebolla de industria se emplean unos 2,8 kilos de semilla, que cuestan unos 200 euros.

Hay que añadirle unos 10 kilos de insecticida en la línea de siembra, que suponen unos 110 euros por hectárea.

Además, la máquina de sembrar supone unos 130 euros por hectárea.

“En total, la siembra de la cebolla de industria sale por unos 440 euros por hectárea”, apunta Manuel Camino.

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