La campaña cerealista de 2026 se encamina hacia un retroceso histórico. Según la primera previsión hecha pública por Asegrain, con fecha 15 de mayo, la producción conjunta de trigo blando, cebada y trigo duro sufrirá una caída superior a los 3,5 millones de toneladas.
El informe advierte de “una disminución significativa en la producción total de los principales cereales de invierno”, impulsada por la reducción de rendimientos y ajustes en la superficie cultivada.
El trigo blando será uno de los cultivos más afectados: la producción prevista se sitúa en 6.001.902 toneladas, casi 2,5 millones menos que el año anterior.
El rendimiento medio cae hasta 3,74 toneladas por hectárea, lejos de las 4,85 toneladas registradas en 2025.
Castilla y León mantiene su liderazgo con más de 3 millones de toneladas, aunque su productividad también retrocede de forma notable.
La cebada tampoco escapa al deterioro. La previsión baja hasta 7.142.916 toneladas, frente a los 9,2 millones del ejercicio previo.
El rendimiento medio cae a 3,40 toneladas por hectárea y, aunque Castilla y León y Castilla-La Mancha siguen encabezando la producción, ambas comunidades registran descensos.
El trigo duro es la única excepción parcial: mejora ligeramente su rendimiento hasta 3,08 toneladas por hectárea, pero la superficie se reduce de 233.125 a 184.365 hectáreas.
Andalucía continúa siendo el epicentro del cultivo, concentrando más del 70% de la producción nacional.
El informe de Asegrain subraya además la creciente brecha territorial: mientras País Vasco y Navarra vuelven a situarse a la cabeza en eficiencia productiva, regiones como Baleares, Canarias o Murcia continúan operando con rendimientos muy bajos, entre 1 y 2,5 toneladas por hectárea.







