Natalia Lozano/ Ricardo Ortega
El pesimismo que el telediario traslada a la sociedad española no se está notando en la actividad del campo, con unos agricultores y ganaderos que ponen su profesionalidad por encima de todo. La actividad es intensa en las parcelas, aunque resulta evidente que el productor hace números, calibra costes y atisba posibles precios de venta, con lo que va reorientando sus decisiones en cuanto a siembras, fertilización y tratamientos.
En la mayor parte de los cultivos extensivos ya hay poco que hacer, aparte de esperar a que llueva, y ahora el tablero de juego se traslada a las siembras de primavera. Marzo fue un mes de meteorología ‘normal’ en la Península, aunque se mostró muy húmedo en Baleares y Canarias, mientras que abril ha destacado por unas temperaturas más elevadas que lo habitual.
Hay zonas en las que se ha sembrado un 20% menos de cereal, mientras que otras no han dejado un solo metro por sembrar. En las provincias más frescas de Castilla y León el campo luce un verde intenso. La situación es preocupante en buena parte de los secanos aragoneses, donde la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en riesgo la campaña.
Gran parte de las explotaciones situadas en el centro de Aragón, especialmente en Huesca y el sur de Zaragoza, así como en el norte de Teruel, dependen de manera urgente de lluvias y de una bajada de temperaturas. Solo hay cierto margen de reacción en las zonas de siembras más tardías, como en las tierras altas del norte de Zaragoza, así como en las zonas altas y el sur de Teruel.
Tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron mayores inversiones en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva. Si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves debido al elevado coste de producción asumido.
En las zonas más secas de Andalucía, como Almería, el cereal está a punto de espigar, con un retraso de veinte días por la meteorología del invierno.
En Córdoba el desarrollo vegetativo es muy dispar según el grado de encharcamiento y asfixia radicular de cada parcela y de cuándo se haya podido entrar a tratar. En las comarcas de Pedroches y la Sierra, en las próximas semanas comenzaran las siegas de forraje para heno y ensilado.
En Sevilla, los cereales de invierno están en floración. Los más adelantados comienzan el llenado de granos. Hay problemas de roya que no se ha podido tratar en algunas parcelas.
En la Marisma del Guadalquivir ha comenzado la preparación de las tierras para la siembra de arroz. Se nivelan las parcelas, se rehacen los almorrones y se aplican labores para oxigenar el terreno y eliminar las malas hierbas.
Es en los cultivos de primavera donde más se van a notar los efectos de la guerra contra Irán, aunque se consolide un alto el fuego definitivo. El encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes obliga a replantear estrategias.
José Antonio Marcos, responsable de Cereal en la empresa Bernabé Campal, destaca que la situación “está afectando de manera directa al campo” en su área de influencia, el oeste de Castilla y León, aunque el análisis es válido para el conjunto de España.
El precio de la energía se ha disparado, lo que está limitando determinadas siembras, sobre todo donde se riega con motores de gasóleo. Por eso hay quien ha pasado de la remolacha o el maíz a pensar en el girasol para evitar el riego.
A esta presión se suma el encarecimiento de los fertilizantes, estrechamente ligado al precio del gas. “Ha habido una subida bastante grande del precio de la urea”, explica, y añade que las expectativas de una posible bajada se han desvanecido.
Incluso en un escenario de resolución del conflicto el impacto seguirá presente. Los costes ya están asumidos, con lo cual la cobertera del maíz, de las remolachas y de las patatas va a ser a un coste mucho más alto que otros años.
Menos patata
El mal resultado del año pasado y los problemas en las siembras van confirmando la impresión de que este año habrá menos patata. Se apunta a una caída de la superficie cercana al 20%.
En Castilla y León hay provincias en las que se está plantando con intensidad, como Salamanca, pero en el conjunto de la comunidad, la más patatera de España, puede registrar una caída del 15% de la superficie.
José Martín, productor del norte de Palencia, ha decidido plantar un mes antes de lo habitual para evitar el más que previsible embudo de la recolección, cuando llegue el verano y muchos decidan arrancar al mismo tiempo.
Sin embargo, este adelanto no está exento de riesgos: “El suelo está todavía frío… y le cuesta mucho a la planta nacer porque no tiene temperatura”. Esta situación puede favorecer la aparición de enfermedades y hongos en el cultivo.
Casi en la otra punta de la Península, en el Campo de Cartagena, José Beltrán está arrancando la patata temprana. Es sobre todo la variedad Soprano, con destino a supermercados de toda España.
Después de un año muy difícil en lo atmosférico los agricultores de la comarca han empezado a arrancar patata, que se presenta “con una calidad excepcional y con las cualidades que demanda el mercado”, según Beltrán, que defiende la “profesionalidad” y el conocimiento del terreno que exhiben los agricultores.
Estas primeras patatas demuestran que el agricultor del Campo de Cartagena encarna a la perfección el concepto de “resiliencia”, dado que se trata de un profesional “que se crece ante la dificultad”.
“Son agricultores acostumbrados a pelear porque se les pone todo en contra, desde la eliminación de materias activas hasta el recorte de dotaciones; por eso no paran de investigar, de mejorar sus explotaciones, y el resultado es esta patata de excepcional calidad”, señala, “con unas cualidades que les permiten competir con el producto importado de Israel”.
En Andalucía la siembra sufrió fuertes retrasos y una notable reducción de superficie por culpa de la meteorología. En Huelva, este año las patatas presentan cierto retraso. Hay mucha parcela retrasada casi sin patata de media estación. En estos momentos se encuentran cubriendo las calles o con los brotes laterales en crecimiento.
En Málaga, en la zona de Almayate, se observan parcelas de patata extratemprana a punto de recolección. Los rendimientos esperados oscilan entre 30-33 t/ha. Ha habido mucha humedad y lluvias en la zona con mermas importantes.
La patata temprana presenta retraso y la fenología oscila entre formación de brotes laterales y crecimiento hasta ocupar la calle. Los riegos en estos momentos son endebles, se dan para aflojar el suelo y nada más.
Campos amarillos
Se multiplican los campos amarillos en Andalucía y sobre todo en Castilla y León. La colza está en plena floración y necesita que acabe el periodo en el que la amenaza de heladas permanece latente.
En el girasol se han iniciado las siembras en Castilla y León. Muchos agricultores no han esperado a las fechas habituales y, tras descartar otros cultivos, han pedido la semilla de pipa y ha empezado a sembrar acto seguido. La nascencia de la planta es el momento más delicado.
En Córdoba, las siembras de girasol están muy retrasadas. Aunque hay mucho sembrado y naciendo, todavía quedan muchas parcelas en las que la tierra se está preparando, e incluso existen algunas en las que a fecha de hoy no se puede entrar.
En Huelva, el girasol se encuentra nacido en muchas parcelas de Condado Campiña y Condado Litoral. Tienen las primeras hojitas fuera. Hay un 50% de alto oleico y 50 % de linoleico en zonas como Chucena- Chucena -Escacena -Manzanilla.
En Sevilla, el girasol puede verse en nascencia y desarrollo de hojas, con un palmo de altura en las parcelas más adelantadas. En zonas como Los Palacios, Las Cabezas de San Juan, Lebrija, Dos hermanas y Utrera la siembra ya ha finalizado. Predomina el alto oleico con 65.000 plantas /ha.







