Emilio González Izquierdo
Llega septiembre y el campo español cambia de tercio. La compleja cosecha de cereal de 2026 ha dejado un panorama difícil, pero en la adversidad siempre surge la oportunidad. La colza se posiciona este año como la gran alternativa.
«Nos encontramos al inicio de la campaña de siembra de colza, que finalizará a mediados de octubre», arranca Fernando Garrachón, Crops Manager de Lidea y uno de los principales especialistas en el cultivo en España.
«Para esta campaña, los agricultores están mostrando muchas ganas de sembrar colza. Esto se debe principalmente a que la cosecha de cereal en 2026 no ha sido buena y la colza representa una gran alternativa con un manejo similar al cereal, pero mucho más rentable».
En la obligada adaptación a la peculiar climatología de los últimos años, el agricultor de extensivos ha aprendido a abordar la siembra de colza con suma minuciosidad. El éxito depende de un cúmulo de factores que analizamos a continuación.

Elección de parcela y rotación
La colza es un cultivo exigente con su entorno. Necesita un terreno firme, con buena humedad y un pH óptimo que oscile entre 5,5 y 7. Pero más allá de la química, la colza pide una correcta rotación.
La rotación es innegociable. No se debe repetir colza en la misma parcela antes de tres años para cuidar la salud del suelo y evitar problemas fitosanitarios. «Es un cultivo que se adapta muy bien a una rotación tras cereal, leguminosas, patatas…», explica Garrachón.
«Y deja un campo mejorado para una siguiente rotación en la que el cereal producirá un plus de hasta un 10% más».
Sin embargo, hay un peligro invisible: los residuos de la campaña anterior. Hay que tener mucho ojo con los productos fitosanitarios aplicados el año previo. Es imperativo consultar con el técnico para verificar si los herbicidas utilizados dejan residuos incompatibles. En este escenario, las variedades con tecnología Clearfield, sobre todo en secano, se muestran más tolerantes a estos residuos.

Preparación del suelo
«Llega el momento de comenzar a preparar el terreno, una cuestión clave para la correcta implantación de la colza, ya que se trata de un cultivo con raíz pivotante y requiere de una adecuada preparación del terreno, en la que la semilla esté en perfecto contacto con el lecho de siembra», subraya el especialista de Lidea.
El trabajo de suelo es el primer paso. En primer lugar, debemos evitar parcelas con problemas de compactación. En ese caso precisaríamos usar un chísel o subsolador para romper la suela de labor, y en las fechas en las que nos encontramos suele ser complicado realizar estas labores, manteniendo una buena estructura del suelo. Una buena cama de siembra es aquella que presenta una estructura fina en el entorno de la semilla y labrada en los primeros 15 o 20 centímetros.
«La semilla de colza es muy pequeña y necesita tener un buen contacto semilla-tierra, para su nascencia», advierte Garrachón.
Época, clima y densidad
Las fechas ideales van de principios de septiembre a mediados de octubre, según la zona. Pero el clima manda. Por el momento no ha habido lluvias significativas, salvo en algunas zonas de León, Salamanca y Zamora.
Aquí, el experto lanza un mensaje de prudencia: «El agricultor no debe tener prisa, en especial el de secano. Ha de esperar a que se den las condiciones óptimas de temperatura y humedad». En el caso del regadío, «ya puede comenzar con la preparación del terreno, pero sería recomendable que espere a mediados de septiembre para comenzar con la siembra».
No obstante, la colza es un cultivo de invierno que se adapta a diversas condiciones, pero no es inmune a los caprichos del clima. Las tormentas intensas o el pedrisco en primavera pueden arruinar meses de trabajo. Contratar un seguro agrario es la mejor vía para proteger el cultivo antes de la cosecha.

Profundidad y Densidad:
En cuanto a la profundidad, lo recomendable es mantener entre 1 cm y 2 cm. Esto asegura una emergencia rápida y uniforme. No obstante, en ocasiones puede ser necesario incrementar ligeramente la profundidad, cuando contamos con cierta humedad en el suelo.
Densidad: El objetivo es tener entre 20 y 35 plantas por metro cuadrado, a la salida del invierno, tanto en secano, como en regadío.
Calibrar bien la sembradora es vital. Ya sea con máquina de cereal a o monograno de precisión, la maquinaria debe estar perfectamente regulada, para dosificar las cantidades bajas que exige esta semilla pequeña.
Abonado de fondo
El abonado de fondo de la colza requiere un esquema similar al de un cereal. Sin embargo, la colza tiene una ventaja competitiva sobresaliente. «Su raíz es más poderosa que la del cereal y capta nutrientes de capas profundas a los que el cereal no puede llegar», destaca Garrachón. De cualquier manera, la colza necesita un correcto abonado para garantizar una buena producción. No hay milagros sin nutrición.
La siembra de la colza es la clave para obtener rentabilidad de este cultivo. Sembrar bien. En el momento adecuado. Propiciando una buena nascencia y dándole el tiempo necesario para su desarrollo.
«La siembra de la colza es la clave para obtener rentabilidad de este cultivo: sembrar bien, en el momento adecuado, propiciando una buena nascencia de la colza y dándole el tiempo necesario para su desarrollo, para que pueda pasar el invierno en estado de roseta, es la clave para tener una colza muy productiva y rentable» resume Fernando Garrachón.
Solo alcanzando ese estado de roseta antes de las heladas, la colza demostrará por qué es, hoy por hoy, la joya de la rotación en el campo español.







