InicioGeneral"El vallado virtual me ha permitido aprovechar pastos que antes eran inviables"

«El vallado virtual me ha permitido aprovechar pastos que antes eran inviables»

Pepe Ríos lleva cuatro años utilizando el vallado virtual en su explotación de vacuno extensivo y ha participado como ganadero piloto en el desarrollo del nuevo N3, que incorpora conectividad por satélite y herramientas para controlar el comportamiento y la reproducción del ganado

En una explotación extensiva de gran tamaño, controlar el ganado no consiste únicamente en saber dónde están las vacas. También implica revisar kilómetros de cercados, desplazarse entre parcelas, comprobar que no haya animales fuera del perímetro y localizar a tiempo a una vaca que se ha separado del rebaño, está enferma o se aproxima al parto. Para Pepe Ríos, ganadero de vacuno extensivo en Teruel, buena parte de esas tareas han cambiado desde que empezó a trabajar con el vallado virtual.

Pepe Ríos, ganadero

El collar es un aparato que trabaja para ti las 24 horas del día, los 365 días del año; hasta que no lo aplicas, no te das cuenta del tiempo que ganas cada día”,

Ríos descubrió esta tecnología hace cuatro años, cuando buscaba por internet alternativas para gestionar el ganado en una explotación en la que el vallado convencional suponía una importante inversión y, sobre todo, mucho trabajo de mantenimiento. Actualmente maneja alrededor de un centenar de collares y los utiliza en toda su cabaña, formada por unas 90 vacas madres, además de sementales y novillas.

La experiencia acumulada durante estos años le ha permitido, además, participar como explotación piloto en el desarrollo del N3, la nueva generación de collares para vacuno de Nofence, que incorpora nuevas funciones para gestionar los pastos y realizar un seguimiento más preciso de los animales.

Menos alambradas y más pasto aprovechado

La principal ventaja que Ríos encuentra en el sistema no está tanto en la tecnología en sí como en lo que le permite hacer con sus animales y sus tierras.

En una finca de gran extensión, un pastoreo tradicional es prácticamente imposible porque los pastos de calidad están lejos del agua, y alambrarla entera supone un sobrecoste enorme

Con el vallado virtual, el ganadero dibuja desde el móvil los límites de la zona en la que quiere mantener al rebaño. El collar utiliza la localización por GPS para identificar ese perímetro y avisa al animal mediante una señal acústica cuando se aproxima al límite. Si continúa avanzando, el sistema aplica un estímulo eléctrico.

Los animales necesitan un periodo de aprendizaje previo, que suele durar entre tres días y una semana. Una vez entrenados, aprenden a asociar el sonido con el límite y normalmente cambian de dirección antes de recibir el estímulo eléctrico.

El director general de Nofence España, Julian Torres, explica que el sistema se diseñó precisamente para que el animal termine respondiendo al aviso acústico antes de llegar al límite.

Julian Torres, director general de Nofence España

“El animal normalmente entrenado, cuando escucha el sonido, ya se da la vuelta, porque durante el proceso de entrenamiento aprende a responder a los estímulos”, señala.

Para Ríos, el resultado más importante es poder utilizar terrenos que antes quedaban fuera de la planificación habitual. “Ahí está la verdadera rentabilidad: aprovechamos pastos que de otra manera no se habrían utilizado”, afirma.

La alternativa tradicional tampoco está exenta de problemas. El pastor eléctrico exige revisar continuamente el estado del hilo y comprobar que mantiene la corriente en todo el perímetro. “El vallado convencional es un hilo o un alambre que es corriente continua y en cualquier sitio donde toque deriva la corriente y se pierde la corriente”, explica el ganadero.

A ello se suman los daños o cortes provocados por la fauna, la caza o la propia vegetación. En una finca extensa, revisar físicamente todo el perímetro puede convertirse en una tarea diaria.

Del vallado virtual a la gestión del pastoreo

El collar no sirve únicamente para evitar que los animales abandonen una superficie determinada. El ganadero puede dividir virtualmente el terreno en diferentes parcelas, mover al rebaño entre ellas y programar con antelación cuándo debe producirse cada cambio.

El vallado virtual fue nuestro punto de partida, pero han sido nuestros propios clientes los que nos han enseñado el siguiente paso a dar”, explica Torres. “Con el N3 pueden supervisar a cada animal, optimizar cada hectárea y tomar mejores decisiones tanto para su rebaño como para su tierra, todo desde una sola aplicación”.

Para una explotación extensiva, esto significa que determinadas decisiones sobre el pastoreo pueden tomarse desde el teléfono sin tener que desplazarse físicamente hasta cada parcela.

El sistema también registra el uso que hace el ganado de cada superficie y genera un historial de pastoreo. Una información que puede facilitar tanto la planificación como la documentación de determinadas prácticas de manejo y sostenibilidad.

Ríos considera que precisamente ese ahorro de tiempo es uno de los aspectos que más cambia la rutina de una explotación. “Es como si hubieras contratado a un empleado”, explica al comparar el coste de los collares con el de incorporar mano de obra a la explotación. “Lo bueno de los collares es que trabajan 24 horas para ti, 365 días al año”.

La cobertura deja de ser un límite

En las explotaciones extensivas, otro de los problemas habituales es la falta de cobertura móvil. El N3 incorpora tres vías de comunicación: red móvil, conexión por satélite y HerdNet, una red que permite la comunicación entre los propios collares.

La conexión satelital permite mantener el sistema operativo en zonas donde la cobertura convencional no llega, sin necesidad de instalar antenas o estaciones base en la explotación.

«Hay miles de vacas pastando en zonas donde la cobertura móvil no llega; con esta tecnología, el ganadero ya no depende de inversiones costosas en infraestructura”,

Ríos también pone el foco en este aspecto. En su explotación, señala, no necesita depender de antenas instaladas en el terreno: basta con realizar la configuración en una zona con cobertura para que después el collar continúe funcionando aunque el animal se desplace a zonas sin conexión móvil.

Una herramienta también para cuidar el monte

La tecnología ha encontrado además un uso que va más allá de la propia producción ganadera. Ríos utiliza los perímetros virtuales para dirigir el pastoreo hacia determinadas zonas y trabajar en la limpieza de franjas cortafuegos.

Utilizamos el vallado virtual para limpiar franjas cortafuegos y proteger el monte en caso de incendio; el cambio es abismal”, asegura.

Esta posibilidad permite utilizar el propio ganado como herramienta de gestión de la vegetación, llevando los animales a zonas concretas durante un periodo determinado y retirándolos después sin necesidad de levantar y desmontar cercados.

Cuatro años probando una tecnología que no ha dejado de evolucionar

Ríos reconoce que la adaptación inicial requiere un aprendizaje tanto para el ganadero como para los animales. Sin embargo, después de cuatro años trabajando con el sistema, destaca sobre todo la evolución que ha experimentado.

“Al principio es algo tan novedoso, y tanto para los animales como para nosotros, que cuesta hacer el tiempo de adaptación y de aprendizaje”, explica. “Si sigues las pautas que te indican, es muy sencillo y va funcionando”.

Para Torres, el reto ahora es seguir convirtiendo los datos generados por el ganado en información útil para la explotación. La compañía cuenta ya con cerca de 28.000 dispositivos en España y trabaja con ganaderos de vacuno, ovino y caprino.

Después de cuatro años utilizando el sistema y tras haber probado el nuevo modelo, su conclusión es clara: “Es el futuro de la ganadería extensiva”.

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