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martes, junio 18, 2024
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La sequía en EEUU tira de los precios después de varias semanas de bajadas

El 57% del maíz del país norteamericano experimenta algún nivel de estrés por falta de agua y elevadas temperaturas. Esta oleaginosa sube un 20% en la Bolsa de Chicago, mientras la buena previsión para el cereal de la UE constituye un factor bajista. Volatilidad en los precios

Ricardo Ortega

La última semana ha demostrado la importancia de las previsiones atmosféricas, y de cosecha, en las grandes regiones productoras del planeta.

Después de varias semanas de bajadas en los mercados, con una previsión muy optimista de la USDA (el Departamento de Agricultura de EEUU, por sus siglas en inglés) en cuanto a producción, en los últimos días se han encendido las luces rojas por sequía en Norteamérica. Como muestra, el 57% de la superficie de maíz de EEUU experimenta algún nivel de sequía, señalan desde la administración Biden.

Estamos ante un cambio de escenario, que ha hecho que en lo que llevamos de junio el precio de la soja y el maíz haya subido un 20% en la Bolsa de Chicago. Los grandes fondos de inversión, que son los principales actores de los altibajos, optan estos días por comprar e impulsan el valor del grano.

Suben los mercados de futuros

“En el continente americano el clima está haciendo que suban los mercados de futuros, sobre todo tras dos semanas de fuerte sequía en amplias zonas productoras”, apunta Alfonso Palomo, director comercial de la segoviana Octaviano Palomo.

Cultivos como el maíz y la soja están en su primer ciclo de cultivo, “lo que hace que los fondos de inversión sean especialmente sensibles al ‘weather market’, con la consecuencia de una elevada volatilidad”, señala. El ‘weather market’ es la expresión empleada para definir la evolución del mercado como consecuencia de las previsiones meteorológicas.

Buena cosecha en la Unión Europea

Esta será una buena cosecha para la UE, a pesar de la ola de calor prevista a corto plazo para el norte del continente, con inusuales temperaturas de 30 grados centígrados.

Algo más hacia el Este, Rusia prevé una reducción en la cosecha de cereal, aunque no se pueden perder de vista sus elevados stocks de grano. Como consecuencia, el país va a disponer de una elevada capacidad de exportación, señala Alfonso Palomo.

¿Y China? El gigante asiático está últimamente introduciendo el trigo en la alimentación de su ganadería, en detrimento del maíz. Este año las inundaciones registradas han llevado a una posible reducción en la producción de trigo, aunque no cabe prever problemas de abastecimiento. Los acuerdos comerciales con Rusia siguen bien engrasados.

Últimas lluvias en la península

En España tendrá su efecto el cambio experimentado por la meteorología a partir del 26 de mayo, con un descenso de temperaturas y unas lluvias que no han llegado tarde del todo.

“Han beneficiado a parte de los secanos de la zona central de la península, y sobre todo le han venido muy bien al granado del cereal más tardío de Castilla y León y regiones vecinas”, apunta el director comercial de Octaviano Palomo.

España importará 25 millones de toneladas

Con todo, España deberá importar cerca de 25 millones de toneladas entre cereal y proteaginosas, además de proteínas como harina de soja, girasol y colza.

Menor producción, pero con unos precios de evolución incierta. Unos buenos datos de cosecha a nivel mundial se podrían traducir en una abundante oferta de materias primas.

Esto nos ofrece un factor bajista que puede ser determinante, ya que haría que el agricultor viera mermada su renta como consecuencia de la importación de cereal europeo y maíz procedente del hemisferio sur.

Como contrapunto, “el descenso en los precios energéticos, particularmente en el del gas, se traducirá en una reducción muy importante en el precio de los abonos nitrogenados”, destaca.

Menor demanda

Todo ello, mientras contemplamos una importante reducción en el consumo de piensos compuestos en el conjunto de la Unión Europea.

En esta realidad desempeñan un papel no menor las exigencias sanitarias en materia de alimentación animal; los focos de peste porcina en diferentes puntos del Viejo Continente y la prohibición de óxido de zinc en los alimentos destinados a ganado porcino contribuyen a esa reducción de la cabaña.

“Tengamos en cuenta que la eliminación de ese elemento lleva a unos partos más cortos, con menos crías; la consiguiente reducción en el número de animales contribuye de forma determinante a la reducción del consumo”, advierte Alfonso Palomo. De forma global, podemos decir que el consumo cae entre el 10 y el 15%, un dato bajista muy poco desdeñable.

Una campaña marcada por las importaciones

Para este operador, no se puede perder de vista que los elevados índices de volatilidad del último año, “incluso entre días”, ha respondido a factores como la invasión de Ucrania, conflicto en el que uno de los contendientes presiona a occidente mediante el corredor establecido en el Mar Negro para la salida de materias primas.

Ese corredor debería renovarse a mediados de julio, en plena contraofensiva ucraniana.
Como conclusión, se puede decir que estamos ante una campaña de comercialización muy marcada por las importaciones, que afectarán al conjunto de las lonjas.

“Es una tendencia que puede pillar a contrapié a aquel agricultor que, ante la mala previsión de cosecha, en los últimos meses ha optado por retener el grano”, apunta Palomo. Un stock que vendrá a sumarse a la producción de este año.

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