El consejero de Agricultura de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino, ha acudido a una edición de Fruit Attraction con un protagonismo muy destacado para la patata.
La cita ha servido para que el abulense situase la rentabilidad del cultivo como eje de todas las actuaciones realizadas desde el Ejecutivo regional, con un énfasis muy especial en la Ley de la Cadena y en realzar el tubérculo producido en la comunidad.
“Podemos hablar de innovación, sostenibilidad y modernización, pero hay una condición imprescindible para que todo lo demás sea posible: el agricultor tiene que poder vivir dignamente de su trabajo”, ha afirmado.
Entre las actuaciones acometidas por la Junta destaca la elaboración, junto con la Universidad de Valladolid, de un estudio de costes de producción de la patata, “concebido como una herramienta de transparencia y apoyo al conjunto de la cadena”.
El estudio, publicado en agosto, revelaba que los costes totales medios en Castilla y León fueron el año pasado de 8.023,75 euros por hectárea, para un rendimiento esperado de 44,7 toneladas por hectárea de patata de consumo o industrial.
De este modo, el coste unitario de producción sería de 179,30 euros por tonelada, es decir, 18 céntimos por kilo.
Según el informe, el coste por hectárea varía entre las diferentes provincias; la media sería más alta en Segovia, con 8.832 euros por tonelada, y Ávila, con 8.735 euros.
El coste más bajo fue en Palencia, con 6.899 euros por hectárea, dadas las variaciones en los rendimientos, que condicionan las dosis de patata de siembra, los requerimientos de fertilización y la intensidad de los tratamientos.
Una figura de calidad para dar valor a la patata
Pino ha desempolvado el proyecto de constituir una figura de calidad para la patata de Castilla y León “que permita identificar su origen, diferenciarla en el mercado y mejorar su posición comercial”. La iniciativa pretende convertir el liderazgo productivo de la comunidad en mayor reconocimiento y, sobre todo, en más valor para el agricultor.
“Productores, industria, almacenistas y envasadores, comercializadores y distribución están llamados a participar en una estrategia común que fortalezca toda la cadena y consiga que una mayor parte del valor añadido permanezca en el territorio”, señalan desde la consejería.
Pino ha reclamado también la necesidad de la puesta en marcha de una interprofesional de la patata de ámbito nacional «porque creemos que es una herramienta muy potente donde se aglutinan todos los eslabones de la cadena».
Un cultivo cuestionado
España ha plantado este año unas 66.700 hectáreas de patata. El año pasado produjo unos 1,94 millones de toneladas. Al mismo tiempo, las importaciones superaron los 1,27 millones de toneladas, principalmente procedentes de Francia.
Castilla y León ocupa una posición de liderazgo en este cultivo, con producciones próximas a las 900.000 toneladas en los últimos ejercicios, alrededor de la mitad del total nacional.
Sin embargo, la campaña de 2026 está siendo compleja: la superficie cultivada se ha reducido hasta aproximadamente 16.679 hectáreas en la comunidad, cerca de un 14% menos que en 2025.
A esta reducción de superficie se han sumado unas condiciones meteorológicas adversas, “que han concentrado las fechas de recolección y han favorecido el solapamiento de producciones”, señalan desde la consejería.







