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sábado, marzo 2, 2024
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El agua del Duero en disputa: las últimas lluvias no apagan las reivindicaciones

Los regantes de las zonas más secas reclaman que el líquido de la cuenca del río troncal de Castilla y León se reparta “equitativamente” en todos los sistemas

Edu Mongil

Algo tendrá el agua cuando la bendicen. El líquido elemento siempre es un bien preciado para todos los agricultores, y las últimas borrascas han cambiado para bien la cara de los profesionales del campo. Parece que los embalses se recuperan, y eso debería traducirse en menores restricciones para los regantes. Pero la situación está lejos de ser idéntica en todas las zonas.

Miguel Ángel Peláez, del Canal de Tordesillas

En una cuenca tan grande y que abarca ecosistemas tan diferentes como la del Duero, las necesidades de cada zona de cultivos no son iguales, lo que genera desequilibrios incluso en épocas de bonanza acuática.

Eso es algo de lo que se quejan en lugares que históricamente tienen menos precipitaciones, como por ejemplo en la Comunidad de Regantes Canal de Tordesillas. Su presidente, Miguel Ángel Peláez, reclama que se unifiquen los regadíos, y que toda el agua de la cuenca del Duero se “reparta equitativamente por la CHD”. Según su visión, no deberían existir diferenciaciones y deberían eliminarse las subcuencas: “ni Alto Duero ni Bajo Duero, todos somos lo mismo”, sentencia.

Luis Alberto Nebreda, del Canal del Pisuerga

En una posición parecida se sitúa Luis Alberto Nebreda, presidente de la Comunidad de Regantes del Canal del Pisuerga, en la provincia de Palencia, que interpela a las administraciones para que “tomen cartas en el asunto”. Al igual que en Tordesillas, las restricciones de agua les han obligado a usar 3.500 m3 por hectárea, una cantidad que consideran insuficiente aunque hayan buscado alternativas. “Hemos tenido que ser muy cuidadosos con el uso del agua, y prescindir de cultivos que necesitan mucho riego como el maíz o la remolacha”.

José Antonio Ibarlucea, de Bajo Carrión / Imagen cedida por Asaja Pelencia

Algo más de suerte han tenido en el Bajo Carrión, ya que han podido usar 4.500 m3 por hectárea. Aun así, el presidente de esa Comunidad de Regantes, José Antonio Ibarlucea, también considera que la cifra se queda escasa. “Hemos tenido que cultivar menos verde, y el girasol lo hemos podido salvar con un riego, pero si no es por las lluvias hubiésemos ido cortos”. Y es que las precipitaciones suelen ser el factor más determinante.

Javier Guerra, de Presa de la Tierra

Javier Guerra, es el presidente de la Comunidad de Regantes Presa de la Tierra, en el sistema Órbigo, al norte de León, una zona que no suele sufrir de sequías importantes. Guerra asume que el asunto de los trasvases es “un dilema importante”, y apunta a una, en su opinión, desacertada planificación de algunos regadíos como principal causa de problemas. “Antes de construir nuevas infraestructuras hay que ver con lo que se cuenta, no se puede planear algo que puede ser deficitario en unos años”.

Las inversiones, cuestión de fondo en los regadíos

La cuestión económica es un asunto clave en las demandas de los terrenos que reciben menos lluvias. “Nosotros solo queremos amortizar nuestras inversiones, y para eso tenemos que poder generar el valor añadido que aportan los cultivos en regadío, necesitamos agua de donde sea”, indica Nebreda, que añade que ya van 3 años “muy malos” por las restricciones. “Con lo que recibimos tengo que dejar la mitad de lo que tengo en barbecho, eso me sirve para pagar la luz y poco más”, denuncia Peláez.

En réplica, Javier Guerra asegura que su zona adolece de otros inconvenientes: “Nosotros tenemos el agua, pero no tenemos más climas, estamos obligados a cultivar en regadío, en otros sitios tienen alternativas”, una visión que, al menos en lo que a su territorio respecta, no comparte Ibarlucea: “Los cultivos del Bajo Carrión también son sota, caballo y rey”.

Buenas perspectivas para la próxima campaña

En lo que sí coinciden casi de forma generalizada es en que las lluvias de este otoño han reducido la urgencia para la campaña que se avecina.

La Comunidad de Regantes del Bajo Carrión ya recibe flujo de un trasvase, concretamente de Riaño, en León, de donde la CHD obliga a traspasar 72 hm3. De ellos se han consumido poco más de 50 en esta campaña, por lo que la situación no es acuciante, y menos con las últimas aguas.

Relativamente optimista también es el presidente de la Comunidad de Regantes Canal de Tordesillas, ya que comenta que “si sigue lloviendo y en invierno hay nieve podremos salvar la campaña”, opina Peláez.

Por su parte, el presidente de la Comunidad de Regantes del Órbigo comenta que “si llueve no hay problema, pero si no, podemos sufrir bastante”, consultado sobre su visión acerca de trasvasar agua del Órbigo a otro sistema cercano como el Tuerto si el agua deja de caer. “Lo hemos visto este año, hemos tenido suerte porque en septiembre llovió”, añade.

Peláez, en cambio, apunta un matiz negativo acerca de estas últimas precipitaciones. “Ahora que vienen los ríos crecidos, sueltan de arriba y se nos inundan a nosotros las vegas”, por lo que vuelve a pedir la “unificación de la cuenca” antes de lanzar un mensaje a las instituciones: “si quieren ayudar al mundo rural tenemos que buscar soluciones, porque se están cargando la agricultura”.

Y es que, como dice el refrán, ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos.

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