La campaña andaluza de recolección de patata temprana comienza estos días en las provincias de Sevilla -principal productora-, Córdoba y Cádiz con una superficie levemente inferior a la del año pasado, aunque la producción será drásticamente inferior como consecuencia de factores climáticos negativos. Esta reducción se estima entre un 25 y un 35%.
La actual situación de sequía y las restricciones que se aplican a los riegos van a afectar la productividad de las explotaciones, reduciendo los kilos por hectárea y generando un segundo problema: una importante falta de calibre.
Las elevadas temperaturas de estos últimos días tampoco están ayudando, ya que se suman a los efectos derivados de la escasez de agua.
También habrá que tener en cuenta los daños originados por las heladas sufridas este pasado invierno, por la producción perdida, y en los casos en los que esta superficie se volvió a replantar, esa siembra retrasada, con los factores expuestos, tendrá una menor productividad.
De esta forma, estamos ante una campaña que contará en las zonas tempranas de Cartagena y Andalucía occidental con una superficie sembrada superior a las 10.500 hectáreas pero que, frente a productividades normales de 45.000 kilos por hectárea, en esta campaña habrá muchas fincas que no lleguen a los 20.000 kilos.
Según datos estimados por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, la superficie sembrada en Andalucía de patata temprana es de 4.930 hectáreas, prácticamente la misma que en 2022, y de 1.887 hectáreas de media estación.
Aquí sí se produce una reducción respecto al año pasado, cuando la superficie fue de 2.235 hectáreas.