Costanza Pinto y Victoria Hermida
Orygen
Una finca de 20 hectáreas en Cuenca. De secano, heredada. El propietario no sabía cuánto valía ni qué podía hacer con ella.
Tras analizarla, se identificó que era apta para varios proyectos. El más rentable, una planta de biogás. La finca se vendió por medio millón de euros.
No es un caso excepcional. Es lo que ocurre cuando el suelo rústico deja de ser una incógnita.
España acumula millones de hectáreas de suelo rústico cuyos propietarios desconocen su valor real y sus posibilidades. No por falta de información -el Catastro, el SIGPAC, los datos agroclimáticos y las normativas territoriales contienen todo lo necesario- sino porque esa información nunca había estado conectada y estructurada de forma útil para quien toma decisiones sobre el terreno.
Orygen ha desarrollado una tecnología que cruza fuentes de datos públicas para generar informes detallados sobre cualquier parcela rústica en España.
Con solo la referencia catastral, el propietario obtiene en minutos respuestas concretas: valor de mercado de la finca, cultivos viables según las características del suelo y el clima, y proyectos compatibles con la normativa vigente, desde instalaciones energéticas hasta iniciativas agroforestales o de conservación.
En tres años de actividad, la plataforma ha analizado más de 94.500 hectáreas y ha acompañado a más de 950 propietarios en toda España.
El siguiente paso es conectar ese conocimiento con la inversión. Orygen está desarrollando una plataforma que pondrá en contacto a propietarios de suelo rústico con empresas interesadas en desarrollar proyectos en el territorio, un mercado que hasta ahora funcionaba de forma fragmentada y sin información estructurada.
El potencial del suelo rústico español siempre ha estado ahí. Los datos, también. Solo faltaba la tecnología para convertirlos en algo útil. Ese momento ha llegado.








