Ricardo Ortega
El consumo mundial de vino se encuentra fuertemente influido por los intercambios comerciales. El 42% de todo lo bebido en restaurantes y hogares de todo el mundo fue de importación en 2025.
En análisis del comercio refleja en buena medida cómo va evolucionando la economía del planeta: desde el año 2000 ha ido disminuyendo el consumo en los países tradicionalmente vitivinícolas, mientras aumentaba el interés en el resto del mundo. El peso de las exportaciones aumentaba en la rentabilidad del sector bodeguero, como destaca el informe sectorial del vino hecho público por Agrifood y Agrobank.
Como era previsible, las exportaciones globales cayeron el 4,7% el año pasado. Se sigue reduciendo la demanda, a lo que hay que añadir el rediseño de rutas comerciales y las guerras arancelarias, con epicentro en la Casa Blanca de Donald Trump.
El caso de España sigue siendo muy significativo en cuanto a la venta de vino a granel, dirigido a mercados vecinos como Francia y, en menor medida, Italia. En esos países se embotella y se vende como propio a terceros países, con lo que se pierde una parte del valor añadido.
En 2025 el primer exportador del mundo fue Italia, con 21 millones de hectólitros, por delante de España (19,6 millones) y Francia (12,5 millones).
Eso en cuanto al volumen de las operaciones, porque las diferencias en formato y precio hacen que la correlación cambia radicalmente en cuanto al valor: España vende muy barato (por esos graneles) y Francia vende muy caro, aunque parte de la producción no sea suya. El glamour de lo francés parece imponerse en un sector, el del vino, en el que una botella se presenta como muestra de estatus; máxime cuando se vende a mercados en los que no existe una cultura vinícola asentada, como puede ser EEUU.
El consumo se desploma en España
El descenso del consumo es un mal generalizado a todo el mundo, aunque resulta significativo en el caso de España. Nuestro país consume 9,4 millones de hectolitros, muy por debajo de su producción.
En litros per cápita, España es ya el noveno país en consumo, con 24 litros por habitante y año, por detrás de países como Suiza (31,8 litros), Austria (30,1), Alemania (26,6), Australia (25,5) o la República Checa (24,4), y a una distancia sideral de Portugal (61,7 litros), Francia (45,8) e Italia (42,1). Los datos son de 2023.
Según el informe de Agrobank, el cambio en los hábitos de consumo, muy influido por unas temperaturas cada vez más elevadas, deriva el consumo hacia bebidas alternativas, como la cerveza.
Al mismo tiempo, se observa una tendencia hacia el vino blanco y los vinos jóvenes, no solo en España, lo que está poniendo en jaque a las tradicionales zonas productoras europeas, en las que siempre había primado el tinto.
Producción por zonas del mundo
La UE es la primera productora mundial, con 136 millones de hectolitros.
El primer país productor en 2025 fue Italia, con una producción de 44,4 millones de hectólitros, seguida de Francia con 36,1 millones de hectólitros, en línea con la producción de la campaña 2024, pero un 16% más baja que su media de los últimos cinco años.
Mientras tanto, España produjo 28,7 millones de hectólitros en 2025, un 7,7% menos que en 2024, y un 17% por debajo de la media de las últimas cinco campañas.
En el resto del mundo hay movimiento. China produjo el año pasado 2,2 millones de hectolitros, frente a los 2,6 millones de 2024. La cifra es muy baja en comparación con la superficie, debido a que hay plantaciones recientes que todavía no han entrado en producción al 100%.
¿Hacia un equilibrio en el mercado?
Todos los años se produce en el mundo más vino del que se consume, lo que hace difícil alcanzar un equilibrio en el mercado.
En 2025 la diferencia entre producción y consumo fue de 19 millones de hectolitros, una diferencia relativamente pequeña en comparación a la de hace una década. A ello contribuyen los continuos descensos en la producción.
Estas diferencias hacen necesaria, muchos años, la adopción de medidas a nivel comunitario o nacional en los principales países productores europeos, tales como la destilación (para transformar el vino en alcohol), la financiación del almacenamiento del vino en bodega para retrasar su comercialización en el mercado o la cosecha en verde para reducir la producción por hectárea.
¿Quién produce más vino en España?
En España había el año pasado 903.170 hectáreas de viñedo, alrededor de un 13% de toda la superficie mundial. La cifra más baja de la serie histórica. Un 18,2% menos que en 2005.
Por comunidades autónomas, destaca el peso de Castilla-La Mancha, donde se concentra la mayor superficie de viñedo del mundo, 428.778, un 47,5% de toda la superficie española.
A una distancia considerable se encuentran Castilla y León (85.210 hectáreas), Extremadura (73.343 hectáreas), Cataluña (55.194 hectáreas), Comunidad Valenciana (55.019 hectáreas), y La Rioja (46.856 hectáreas).
De las 903.170 hectáreas, el 59,2% son de secano, y el 40,8% de regadío, produciéndose un incremento paulatino del regadío desde 2004. En el caso de Castilla-La Mancha, alrededor del 50% de su superficie de viñedo está en regadío. Por otra parte, el viñedo ecológico alcanza ya las 164.861 hectáreas, aumentando año a año, hasta suponer actualmente el 18,25% de la superficie española de viñedo.







