InicioGeneral"El campo debe verse como paisaje, pero también como industria, como economía...

«El campo debe verse como paisaje, pero también como industria, como economía y como innovación»

El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, defiende el sector primario como eje estratégico del territorio, desde un compromiso claro con el origen, creado junto a agricultores y ganaderos. Agua, planificación y rentabilidad marcan el reto de hacer viable un campo que no puede detenerse

En Lanzarote, el campo no es una herencia cómoda. Es una decisión. Una decisión que se toma cada día frente al viento, sobre el picón, en un territorio donde producir no es una rutina sino un acto consciente. Por eso, hablar del campo en la isla no es hablar solo de agricultura o ganadería. Es hablar de las personas que, a pesar de todo, deciden quedarse.


Producir en la isla exige técnica, esfuerzo y una convicción que va más allá de la rentabilidad inmediata. Por eso, cuando desde la presidencia del Cabildo se asume directamente la agricultura y la ganadería, no se trata de una cuestión administrativa, sino de una toma de posición.

Oswaldo Betancort, presidente y consejero de Turismo, Agricultura y Ganadería del Cabildo de Lanzarote


El presidente ha decidido situar el sector primario en el centro. Y hacerlo, además, en un momento en el que el campo no pide discursos, sino condiciones reales para seguir siendo viable.


Su papel no es menor: representar a quienes sostienen el territorio y trasladar sus reivindicaciones, justas y necesarias, a los espacios donde se toman las decisiones, especialmente al Gobierno de Canarias. No como un intercambio formal, sino como una lectura sobre qué significa hoy defender el campo en un lugar donde producir sigue teniendo algo de resistencia.
Oswaldo Betancort no procede del campo. Y, sin embargo, habla de él desde dentro. No es agricultor ni ganadero, lo reconoce sin rodeos, pero en esa misma honestidad afirma: “Soy un apasionado de la agricultura y la ganadería”, y desde ahí asume su responsabilidad, la de “intentar buscar soluciones a sus reivindicaciones”.


Ese vínculo nace en un momento muy concreto.


Durante la pandemia, cuando el turismo se detuvo y la isla entró en pausa, hubo quienes siguieron. Mientras todo se paraba, recuerda, “quien no paraba era el campo”. Y desde la alcaldía de Teguise, cargo que ostentó durante doce años, su día a día dejó de ser gestión para convertirse en presencia: estar con agricultores y ganaderos, ayudarles a sostener la actividad, acompañarlos en un momento en el que no podían fallar.


Ahí es donde sitúa el origen de todo. No en una decisión política, sino en lo que vio y en con quién estuvo.
Porque fue ahí, junto a ellos, cuando entendió algo que hoy repite convencido: “La pirámide empieza por el sector primario”.

A partir de ese momento, el compromiso fue claro. Con ellos. Con quienes sostienen el campo. Si llegaba a la presidencia, asumiría directamente la agricultura y la ganadería. Y lo hizo. No como un gesto simbólico, sino como una forma de responder a su palabra y a ese vínculo generado:

“Tengo que situar el campo en el centro, porque ahí es donde empieza todo”.

Su primera batalla no fue técnica, sino cultural

Había que, como él mismo dice: “Quitar la imagen de sufrimiento, sustituirla por otra donde el campo se entienda como paisaje, sí, pero también como industria, como economía y como innovación”.


Porque en su diagnóstico el futuro pasa por ahí: por dejar de ver el sector como resistencia y empezar a verlo como oportunidad.
Habla de relevo generacional con convicción. Asegura: “Existe en este momento un relevo generacional en Lanzarote, con jóvenes formados que regresan, que apuestan, que ven en la agricultura y la ganadería una opción real de vida”.


Y no es una percepción aislada. Jornadas abiertas, encuentros y espacios de diálogo están generando interés. “Preguntan, se interesan, y eso significa que algo está cambiando”.


Detrás de ese movimiento está la clave: la rentabilidad. Hay economía, insiste. “Hay puestos de trabajo estables, hay una cadena que puede funcionar”.

«No podemos competir con cantidad, pero sí con calidad»

Pero Lanzarote impone sus propias condiciones

Es una isla de secano, volcánica, construida desde la escasez. La erupción de Timanfaya marcó un antes y un después y obligó a quienes se quedaron a desarrollar creatividad e ingenio para sobrevivir. Ese legado sigue presente hoy.


Aquí no hay agricultura intensiva ni mecanizada. Hay una agricultura artesanal, “uno a uno”, donde cada cultivo requiere conocimiento y esfuerzo directo.


“Aquí no verás máquinas plantando y recogiendo… aquí es una industria uno a uno”, explica, casi como quien define una identidad.
Batata, cebolla, papa, sandía de jable, viñedo. Pocos productos, pero con un valor diferencial alto.


En los últimos años, ese modelo ha cambiado. Han crecido las bodegas, de unas quince a más de cuarenta, han vuelto perfiles jóvenes, se ha consolidado una mirada más empresarial.

“Hay quien estudió Derecho y ha decidido dejarlo para dedicarse al vino. Eso dice mucho de lo que está pasando”

Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial

Ese ecosistema ha recibido reconocimiento internacional. “No solo por lo que produce, sino por cómo lo produce. Por quienes se quedaron tras la erupción, por quienes transformaron el suelo volcánico en paisaje productivo. Aquel que no huyó decidió quedarse”, recuerda.
Ahí se apoya también la estrategia: “No podemos competir con cantidad, pero sí con calidad”. Producto ecológico, producto gourmet, producto singular.

El nuevo agricultor y ganadero necesita información, formación y herramientas

Pero el principal problema sigue siendo estructural

El agua.


Durante años, el sistema ha sido frágil. Infraestructuras deterioradas, pérdidas masivas en la red, hasta un 60% antes de llegar a las fincas y un sector primario relegado al final de la distribución. “Si sobra algo, se lo echas al campo”, resume con crudeza.
La situación, reconoce, no era sostenible. “Nos encontramos con un ciclo integral del agua roto”, tanto en la producción como en la distribución.


La respuesta pasa por inversión y planificación. Desalación con energías limpias, nuevas infraestructuras, depósitos de gran capacidad y sistemas de distribución más eficientes.

“El objetivo es claro: que el sector primario sea autosuficiente en agua, proque sin agua no hay vida”

NOTICIAS RELACIONADAS
spot_img
spot_img
spot_img