Ricardo Ortega
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha publicado la nota de coyuntura que elabora anualmente con datos de superficie, producción, consumo y comercio mundial de vino, con datos actualizados a diciembre de 2025.
El informe muestra que la superficie mundial de viñedo descendió un 0,8% en 2025 hasta situarse en 7 millones de hectáreas. Se trata por tanto del sexto año consecutivo en que se reduce la superficie de vid.
Al mismo tiempo, la producción mundial de vino se situó el año pasado en 227 millones de hectolitros, cifra un 0,6% superior a la producción de 2024, aunque hay que tener en cuenta que fue especialmente baja.
La OIV destaca que se trata del tercer año consecutivo con bajas producciones, lo que refleja, además de los efectos del cambio climático, ajustes en la producción asociados al descenso en el consumo.
De forma paralela, el comercio internacional de vino estuvo marcado por una mayor incertidumbre comercial, asociada a las medidas arancelarias de Estados Unidos, junto con una demanda más débil en varios de los principales mercados importadores.
Las exportaciones mundiales de vino descendieron un 4,7% en volumen y un 6,7% en valor.
De forma congruente, la OIV estima un consumo mundial de vino de 208 millones de hectolitros, lo que suponía una caída del 2,7% respecto a 2024.
Esta caída del consumo responde a una serie de factores, como el cambio en los hábitos de consumo, el descenso en los mercados maduros y las presiones económicas sobre el poder adquisitivo de los consumidores.
Nueve de los diez principales países consumidores mundiales de vino redujeron su consumo de vino en 2025.
España consumió menos vino en 2026
El consumo aparente de vino en España perdió un 4,2% en 2025. El consumo aparente es un indicador económico que calcula la cantidad de un bien disponible para una población en un periodo determinado. Se estima utilizando la fórmula de sumar producción e importaciones y restar las exportaciones.
Ese consumo se situó en 9,3 millones de hectolitros, según datos del INFOVI, de modo que se dejaron de consumir 627.374 hectolitros.
El análisis de evolución interanual muestra, desde finales de 2021 y durante todo el 2022, cómo la inflación y la consecuente subida de costes y precios de los vinos tuvo un efecto en la contracción del consumo.
Con la mayor estabilidad de precios alcanzada en 2023 y sobre todo en 2024, el consumo de vino en España se estabilizó hasta el interanual a agosto de 2025, tendiendo a la baja desde entonces.
Por canales, según los datos de Nielsen IQ, la hostelería descendió el 0,1% en valor y el 0,4% en volumen, mientras que el sector alimentación cayó el 0,9% en valor y el 3,8% en volumen. Aunque Alimentación sigue teniendo más peso en valor (56,3% del valor y 64,1% del volumen total), Hostelería gana cuota en este periodo según el estudio.
Obviando los efectos de la inflación, el precio medio por litro ha subido un 0,3% en el conjunto de ambos canales hasta situarse en 6,34 €.
Para la OIV, desde el interanual a enero de 2019 hasta enero de 2026, el consumo aparente se sitúa entre los 8,6 y los 6,1 millones de hectolitros. Desde enero de 2019 se muestra una tendencia a la baja, situándose el consumo aparente en los 6,1 millones de hectolitros del interanual a enero de 2026.
Mes a mes, el consumo aparente de vino en España decreció un 14,2% en el mes de enero 2026, llegando a los 0,61 millones de hectolitros.








