Ricardo Ortega
Las cosechadoras están confirmando las previsiones que se barajaban para la patata de España y del conjunto de Europa: la sequía y las olas de calor han afectado los rendimientos de forma severa, con la previsión de que a medio plazo el viejo continente se encuentre en un escenario de escasez.
Habrá que ver si la ley de la oferta y la demanda lleva a una mejora en las cotizaciones y el agricultor compensa, vía precio, una caída en las producciones que en Castilla y León puede rondar el 15%.
Para Juan Sandonís, presidente de la Interprofesional de la Patata de Castilla y León, la bajada en los rendimientos se puede agravar cuando se cosechen las variedades más tardías, aquellas sembradas más tarde y que cuentan con un ciclo más largo, en torno a 120 días. “Es algo que ya estamos viendo”, apunta.
El fenómeno no es exclusivo de España y se está produciendo en los grandes países productores, desde Francia o Bélgica hasta Alemania, en un recorrido que no puede dejar fuera a Gran Bretaña, aquejada de una fuerte sequía.
Después de un ‘largo y cálido verano’, en el que se han disparado los costes de riego, la interprofesional se está dirigiendo a los productores para que “permanezcan atentos” ante la evolución del mercado. “La tónica ha cambiado desde que se inició la campaña en España; entonces había un fuerte stock en Francia y no se conocía la reducción en los rendimientos” del país galo.
Menor superficie y menosres producciones
Al otro lado de los Pirineos la situación preocupa a los agricultores. Tras una temporada de 2025 marcada por una sobreproducción europea significativa, los productores franceses redujeron sus cultivos para reequilibrar el mercado.
Posteriormente, el impacto climático de 2026 “ha alterado drásticamente la situación: los rendimientos están alcanzando mínimos históricos y la producción podría disminuir drásticamente en todos los mercados: patata de consumo, para industria y almidón”.
Ante esta situación, la UNPT (Unión Nacional de Productores de Patata) insta al sector y a las autoridades “a tomar medidas inmediatas”.
Tras cinco olas de calor consecutivas y un déficit hídrico excepcional, las proyecciones de la UNPT indican un rendimiento nacional promedio de 37,4 t/ha para la patata de consumo, en comparación con 43,5 t/ha de 2025 . Una caída del 14%.
Este impacto se produce en un momento en que los productores ya habían reducido su superficie cultivada tras la sobreproducción de 2025: un 10 % menos en Francia y un 11 % menos en el noroeste de Europa (zona NEPG).
La combinación de estos dos factores provocaría una caída masiva de la producción francesa de alrededor del 23% en un año, lo que representa casi dos millones de toneladas menos de patatas de consumo que en 2025.
Trastornos fisiológicos
Los bajos volúmenes previstos se verán agravados por una cosecha “más heterogénea”, según los productores, con frutos de menor tamaño, contenido variable de materia seca y, en ocasiones, trastornos fisiológicos.
“Las especificaciones y los criterios de aceptación de los compradores deben adaptarse a la realidad de la cosecha de 2026 para maximizar el valor de todos los volúmenes disponibles y evitar que se agraven las pérdidas económicas de los productores”, advierten desde la UNPT.
Para la entidad, la drástica disminución de los rendimientos y los volúmenes disponibles se sentirá inevitablemente en toda esta cadena de valor. “No se puede permitir que las desastrosas consecuencias económicas de esta situación excepcional se concentren únicamente en los productores”, subrayan.
“Medidas urgentes”
La UNPT ha instado al Gobierno francés a aplicar “de inmediato” un mecanismo de apoyo excepcional para los productores más afectados, que les permita mitigar el impacto de la situación.
Actualmente se están definiendo las rotaciones de cultivos para 2027 y los productores franceses consideran “fundamental” brindar a los agricultores los recursos necesarios “para garantizar la continuidad de sus operaciones y preservar de forma sostenible la capacidad de producción de patata”.







