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La zonificación del viñedo impulsa una viticultura de precisión, adaptada al cambio climático

Permite identificar el potencial de cada parcela y ofrece herramientas prácticas para mejorar la gestión del viñedo y reforzar la calidad del vino

El Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda y el Consejo Regulador de la DO Rueda han presentado el Proyecto de Zonificación de Viñedos, una iniciativa estratégica que permite conocer en profundidad la estructura y comportamiento de los suelos de la Denominación de Origen Rueda con el objetivo de avanzar hacia un modelo de viticultura más eficiente, sostenible y resiliente frente a los efectos del cambio climático.

El acto ha contado con la participación de José Enrique Garzón, creador del Instituto de la Viña y el Vino de la Universidad de León y responsable científico del proyecto; Cristina Solís, gerente de la Ruta del Vino de Rueda; Santiago Mora, director general del Consejo Regulador de la DO Rueda, y Juancho Asenjo, reconocido periodista especializado en vino.

Se trata de una iniciativa de la Ruta del Vino de Rueda coordinada por el Consejo Regulador de la DO y enmarcada en el Plan de Sostenibilidad Turística Ruta del Vino de Rueda.

La producción vitícola, como gran parte de la actividad agraria, es especialmente sensible a las perturbaciones medioambientales derivadas del cambio climático. El aumento de temperaturas, los periodos prolongados de sequía, la degradación y desertificación de los suelos o la pérdida de nutrientes representan amenazas reales para el sector.

De ahí la importancia de impulsar iniciativas que permitan profundizar en el conocimiento del suelo para anticipar y mitigar estos efectos, desarrollando estrategias de adaptación y fomentando una producción más sostenible.

Por ello, este proyecto se ha concebido no solo como una herramienta técnica, sino como una forma de proteger el origen de la uva, elemento esencial sin el cual la actividad enológica no podría existir.

Además, esta iniciativa busca dotar a bodegas y viticultores de información eficaz, veraz y científica sobre las características del viñedo y del suelo.

En este sentido, Cristina Solís ha destacado que el suelo y el clima son elementos únicos e irrepetibles del territorio. “Conocerlos en profundidad y saber comunicarlos es fundamental para desarrollar una actividad enoturística de valor y de calidad, que conecte al consumidor con el verdadero origen del vino”.

A través de este proyecto se ha realizado un estudio integral del suelo vitícola mediante más de 100 calicatas distribuidas estratégicamente en 21 municipios del territorio que han permitido analizar en profundidad los distintos horizontes del suelo, identificando su composición (arcilla, caliza, cascajo), estructura, capacidad de drenaje y retención hídrica, así como parámetros físico-químicos y biológicos claves.

A este trabajo de campo se han sumado analíticas de laboratorio que han evaluado parámetros físico-químicos y biológicos como el pH, la conductividad eléctrica, la materia orgánica, los niveles de macro y micronutrientes, la caliza activa o la capacidad de intercambio catiónico.

Los resultados revelan una elevada variabilidad de suelos, con presencia de depósitos aluviales de cantos rodados del río Duero, capas de arcilla y afloramientos calizos, que configura una auténtica “huella dactilar” del territorio. Esta diversidad condiciona directamente el comportamiento de la vid y la expresión final del vino, especialmente de la variedad verdejo.

Tal y como ha señalado Enrique Garzón, “el suelo es un factor de producción fundamental. Conocerlo en profundidad permite contextualizar el viñedo y favorecer que la uva exprese todo su potencial”. En este sentido, el proyecto integra el análisis de campo con estudios de laboratorio y modelización geoestadística, lo que ha permitido elaborar un mapa de zonificación extrapolable a todo el territorio.

Garzón ha explicado que “las calicatas son cortes perpendiculares en el suelo que permiten identificar los distintos horizontes de las zonas vitivinícolas de la DO Rueda. A través de su análisis en laboratorio determinamos qué tipos de suelos existen y cuáles son sus características físicas, químicas y biológicas, lo que permite su aprovechamiento por parte de los viticultores”.

En este sentido, ha subrayado el carácter innovador del proyecto: “Hemos desarrollado un estudio de vida del suelo que identifica parámetros relacionados con los microorganismos presentes, lo que aporta una información clave para conocer su estado y su valor nutricional dentro del suelo vitivinícola”.

El conocimiento generado se traduce en una herramienta práctica que permite al viticultor aplicar técnicas de viticultura de precisión mediante recomendaciones agronómicas adaptadas a cada tipología de suelo, optimizando la fertilización, la gestión hídrica y la toma de decisiones.

Este enfoque facilita una intervención más eficiente, al aplicar los recursos solo donde son necesarios, y se integra en un objetivo más amplio de avanzar hacia una viticultura más resiliente frente al cambio climático, capaz de anticipar riesgos, mejorar la sostenibilidad del viñedo a largo plazo y reforzar la calidad y competitividad del sector.

Asimismo, la zonificación permitirá identificar y proteger viñedos históricos y parcelas singulares, muchas de ellas centenarias, que forman parte del patrimonio vitivinícola del territorio e identificar dónde nace la excelencia del viñedo, comprendiendo su influencia en el comportamiento de la vid.

Una gestión más precisa del suelo permite reducir intervenciones innecesarias, optimizar recursos y disminuir la huella ambiental del viñedo, alineándose con las nuevas demandas de un consumidor cada vez más consciente y exigente.

El Proyecto de Zonificación de Viñedos de Rueda y el manual de buenas prácticas derivado de este estudio articulan un modelo integral que combina conocimiento científico, tradición vitivinícola y aplicación práctica en campo, permitiendo optimizar la gestión del viñedo, proteger su patrimonio y avanzar hacia una producción más sostenible y resiliente.

Esta iniciativa no solo mejora la toma de decisiones y la calidad de los vinos, sino que también refuerza el vínculo entre territorio, paisaje y enoturismo, consolidando a la Ruta del Vino de Rueda como un destino enoturístico innovador y comprometido con el futuro del sector, a través de experiencias basadas en la autenticidad y el origen.

La actuación de ‘Zonificación de Viñedos’ y su comunicación están enmarcadas en el Plan de Sostenibilidad Turística Ruta Del Vino De Rueda, sujeto al Plan De Recuperación, Transformación y Resiliencia y financiado por la Unión Europea con Fondos NextGeneration EU.

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