Las bodegas de la DO Cigales han cerrado oficialmente su campaña de vendimia con una entrada total de 7,25 millones de kilos de uva. La recolección, que comenzó el pasado 24 de agosto, se ha caracterizado por un desarrollo pausado y progresivo, permitiendo una entrada escalonada y muy selectiva del fruto en las tolvas.
Esta campaña pasa a la historia vitivinícola de la comarca como la tercera consecutiva que arranca en el mes de agosto, consolidando una tendencia al adelanto de los ciclos propiciada por las condiciones climáticas.
Fiel a su identidad, la vendimia en Cigales ha seguido su habitual orden de recolección. Se inició con las uvas blancas y tintas destinadas a los rosados y tintos jóvenes para aprovechar su frescura y acidez natural, y concluyó el 20 de octubre con la recogida del fruto con mayor maduración estructural, reservado para los vinos con crianza y de guarda.
La dirección técnica destaca que los parámetros analíticos de la uva reflejan una óptima madurez y una sanidad impecable. Gracias a ello, el consumidor puede esperar los tradicionales rosados y blancos muy afrutados y aromáticos, típicos de nuestra comarca vitivinícola, así como tintos que mantienen el firme carácter del terruño de Cigales.
En los últimos años las bodegas de la DO van apostando por rosados y blancos más estructurados y complejos, así como tintos que buscan un perfil más fresco destinado a los nuevos consumidores, sin perder la elaboración de vinos más estructurados.
Desde el Consejo Regulador se reconoce el esfuerzo de los viticultores y bodegueros ya que su dedicación en la viña y el trabajo en bodega ha sido pieza clave para culminar con éxito esta campaña, garantizando un año más la llegada al mercado de unos vinos con el carácter, la tipicidad, que distinguen a esta comarca.
Actualmente, la DO Cigales cuenta con 1.800 hectáreas inscritas, 254 viticultores y 29 bodegas.
Acumular ‘bodega’
La vendimia ha venido muy adelantada en el conjunto de España. En invierno llovió lo necesario para que la planta pudiera acumular ‘bodega’ y se recargaran los acuíferos. La primavera amenazó con lluvias, que pusieron en alerta a los viticultores, que tuvieron que proteger sus viñedos del mildiu.
Las heladas primaverales no fueron destacables, pero el verano fue extremadamente seco, con altas temperaturas y con tres o cuatro olas de calor.
Cooperativas Agroalimentarias de España ha avanzado una previsión de 34 millones de hectolitros de vino y mosto, una cifra que de confirmarse sería un 3,3% superior a los 32,9 millones del año pasado.







