Natalia Urzua. Anove
Las nuevas técnicas genómicas (NGT por sus siglas en inglés) representan uno de los avances más relevantes en la mejora vegetal de las últimas décadas, con un potencial significativo para transformar la agricultura europea hacia un modelo más sostenible, competitivo y resiliente.
Estas tecnologías, entre las que destaca la edición génica, permiten introducir modificaciones precisas y dirigidas en el ADN de las plantas, generando cambios equivalentes a los que podrían obtenerse mediante procesos naturales o mejora convencional, pero con una mayor eficiencia y rapidez.
Mayor eficiencia
Una de las principales ventajas de las NGT es su capacidad para generar variabilidad genética de forma dirigida. A diferencia de la mejora convencional o la mutagénesis aleatoria, que introducen múltiples cambios no controlados en el genoma, estas técnicas permiten actuar sobre regiones específicas del ADN.
Esto reduce la incertidumbre en los resultados y acelera significativamente los programas de mejora vegetal.
Esta precisión se traduce en una optimización de los recursos de investigación y desarrollo, así como en una reducción de los tiempos necesarios para obtener nuevas variedades.
En un contexto en el que los desafíos agrícolas evolucionan rápidamente, como el cambio climático o la aparición de nuevas plagas, la rapidez en la respuesta a estos es un factor crítico.
Sostenibilidad ambiental
Las NGT ofrecen un potencial notable para reducir el impacto ambiental de la agricultura. Gracias a estas herramientas, es posible desarrollar variedades con mayor resistencia a plagas y enfermedades, lo que puede disminuir la dependencia de productos fitosanitarios.
Este aspecto es especialmente relevante en la Unión Europea, donde la disponibilidad de herramientas de protección de cultivos está disminuyendo progresivamente.
Asimismo, permiten mejorar la tolerancia a condiciones de estrés abiótico, como sequía, altas temperaturas o salinidad. Esto facilita la adaptación de los cultivos al cambio climático y contribuye a un uso más eficiente de recursos como el agua o los fertilizantes.
En conjunto, estas mejoras contribuyen a los objetivos del Pacto Verde Europeo y de las estrategias De la Granja a la Mesa y de biodiversidad, orientadas a una producción agrícola más sostenible.
Sanidad vegetal
El impacto de las NGT en la sanidad vegetal es particularmente relevante. Algunos ejemplos incluyen variedades resistentes a virus y hongos, como la remolacha resistente a virus desarrollada por British Sugar en colaboración con Tropic Bioscience en Reino Unido, colza resistente a esclerotinia desarrollada por la empresa Cibus en EEUU o la uva con resistencia al oídio en desarrollo por una startup italiana, entre muchos otros.
Estas innovaciones no solo mejoran la productividad, sino que también reducen pérdidas y aumentan la estabilidad de las cosechas.
Mayor productividad
Las NGT permiten desarrollar variedades con mayor rendimiento y mejor adaptación a condiciones específicas. La mejora genética ha sido históricamente uno de los principales motores del aumento de productividad agrícola, y estas nuevas herramientas amplifican ese efecto.
Además, facilitan la adaptación de cultivos a nuevas zonas geográficas o condiciones agronómicas, lo que puede diversificar la producción y mejorar la rentabilidad de las explotaciones.
En un contexto global competitivo, donde otros países ya están adoptando estas tecnologías, su implementación en Europa es clave para evitar una desventaja tecnológica y económica.
Beneficios para la cadena alimentaria
Las aplicaciones de las NGT no se limitan al ámbito agronómico, sino que también generan beneficios directos para los consumidores. Entre los desarrollos más destacados se encuentran cultivos con mejoras nutricionales, como trigo con menor contenido en gluten o tomates enriquecidos en vitamina D.
Asimismo, se están desarrollando productos con mejores características organolépticas o mayor vida útil, lo que contribuye a reducir el desperdicio alimentario y mejorar la eficiencia de la cadena de suministro.
Acceso a la innovación
Otra ventaja relevante es que las NGT pueden democratizar el acceso a la innovación en mejora vegetal.
Al ser técnicas más precisas y, en muchos casos, menos costosas que el desarrollo de organismos modificados genéticamente tradicionales, permiten la participación de un mayor número de actores, incluidos centros públicos de investigación y pequeñas y medianas empresas.
Esto puede favorecer un ecosistema de innovación más dinámico y diverso, con soluciones adaptadas a necesidades locales y cultivos específicos.
Coherencia científica y seguridad
Desde el punto de vista científico, los cambios generados mediante NGT son equivalentes a los que se producen de forma natural o mediante mejora convencional. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha concluido que no presentan nuevos riesgos en comparación con estas técnicas tradicionales.
Este hecho refuerza la base científica para su utilización y justifica la necesidad de un marco regulatorio proporcionado que permita aprovechar sus beneficios sin imponer cargas innecesarias.
En este sentido, la Unión Europea se encuentra en un momento decisivo en la discusión del futuro reglamento sobre NGT, cuya aprobación e implementación resultan clave para dotar de seguridad jurídica al sector, facilitar la transferencia de innovación al campo y evitar una pérdida de competitividad frente a otras regiones que ya han adaptado sus marcos normativos.
En un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria, las NGT se posicionan como una herramienta estratégica para el futuro de la agricultura europea.







