Ricardo Ortega
Las altas temperaturas también se han hecho notar en relación con el cultivo de maíz. León es la principal productora española de este cereal y los agricultores calientan motores para un inicio adelantado de la cosecha, consecuencia directa de los golpes de calor. Es una situación que va más allá de la provincia y que se extiende por toda la cornisa cantábrica, donde los rendimientos han caído de forma dramática para los cultivos forrajeros, incluido el maíz con ese destino.
La provincia de León cuenta con más de 75.000 hectáreas, de las cuales más del 70% ya dispone de un riego modernizado.
Este hecho cobra especial significado en años como este, en el que diversas olas de calor han afectado a la provincia: el diferencial de producción de las fincas que disponen de este sistema de riego frente a los regadíos convencionales será “muy importante”, según la Lonja de León.
Desde la entidad se estiman unos rendimientos de entre 14.000 y 15.000 kilos por hectárea en riego modernizado y de entre 9.000 y 10.000 kilos en riego tradicional.
La cifra final de producción, según estimaciones hechas públicas por la Comisión de Estadística de la Junta de Castilla y León, se acercará al millón de toneladas, con cifras similares a las del año pasado, mientras que la superficie sembrada apenas ha descendido en torno al 1%.
Sequía en el norte de España
La prolongada falta de agua y las altas temperaturas han dejado una situación especialmente complicada en la cornisa cantábrica.
Los daños no son homogéneos, pero en numerosas zonas superan ya el 20% y en determinados cultivos forrajeros se disparan muy por encima de ese nivel.
El problema de sequía se ha cebado con el norte peninsular en el momento más delicado de la campaña. En junio, las cuencas del norte y noroeste recibieron apenas el 54 % de la lluvia habitual y en julio el porcentaje volvió a caer, hasta el 46%.
A la falta de agua se sumó un calor excepcional: en julio las temperaturas se situaron alrededor de 4 ºC por encima de lo normal en Galicia y País Vasco y unos 3 ºC en Asturias y Cantabria, después de un junio que ya había dejado récords de 42,7 ºC en Bilbao, 38,8 ºC en Oviedo o 38,6 ºC en Santander.
“Ya no es tanto cuánto haya llovido a lo largo del año; lo malo ha sido cuándo ha dejado de hacerlo y con qué temperaturas”, señalan desde Unión de Uniones. “Con una lluvia, aunque sea tardía, se puede reverdecer un prado, pero la siega o las mazorcas ya están perdidas”, advierten.
Ensilado antes de tiempo en Galicia
En Galicia la hierba destinada a ensilado y henificación está entre las producciones más castigadas, con reducciones que rondan el 40% en las zonas más afectadas.
En determinados puntos, el segundo corte se ha quedado aproximadamente en la mitad y no ha habido tercer corte.
El problema se traslada al maíz: hay parcelas ensiladas antes de tiempo, con la mazorca sin formar o madurar, y otras prácticamente secas. Desde la asociación Agro Muralla se apunta a mermas próximas al 50% en las áreas más castigadas.
Pérdida de forrajes en Cantabria
En cuanto a Cantabria las fuentes oficiales estiman una pérdida potencial media de producción forrajera del 25,53%, desde el 18,62% de Liébana hasta el 32,07% de Pas-Iguña. El Gobierno cántabro ha anunciado 3 millones de euros de ayudas extraordinarias al sector.
Maíz forrajero en Asturias
En Asturias la situación cambia mucho de una zona a otra, aunque el maíz forrajero vuelve a ser el denominador común. En la zona central pueden observarse pérdidas de entre el 60% y el 80% de la producción habitual en las parcelas más dañadas. La escasez de pasto obliga además a acortar la estancia de los animales fuera y a adelantar el consumo de reservas.
La organización USAGA tiene prevista una reunión con la Consejería del Principado el 14 de septiembre, en el marco del Pacto Rural, para abordar esta situación.
Hace falta maíz en el País Vasco
En Euskadi la dimensión del problema se mide también en toneladas. La encuesta del Gobierno Vasco y Lursail, con 435 explotaciones participantes, ha cuantificado necesidades extraordinarias solicitadas de 9.000 toneladas de paja, 8.000 de maíz forrajero, 10.000 de alfalfa y 2.000 de concentrados.
En la comarca de Carranza (Karrantza) ha sido necesario reforzar en agosto el suministro con hasta 250.000 litros diarios de agua mediante cisternas.
La afección no se limita a la ganadería: en Álava la recogida de patata se ha adelantado casi un mes y se manejan mermas de hasta el 40% por el calor.
«Un desastre» para la ganadería
“Para la ganadería de las regiones esto es un desastre”, señalan desde Unión de Uniones, “porque cada kilo de forraje que no sale de la explotación propia acaba siendo una factura de forraje que hay que comprar”.
La organización también apunta al estrés térmico sufrido por el ganado con las temperaturas elevadas que acaban en mermas de rendimiento.







