Ricardo Ortega
La guerra de Irán no se ha traducido en cambios sustanciales en la cotización de las materias primas agrícolas y quizá solo haya servido para disparar los costes de producción.
El precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, subía este viernes a 105,2 dólares el barril, frente a los 72 dólares en los que cotizaba antes del ataque sobre Irán por parte de EEUU e Israel.
En el sector hay “hartazgo” de noticias sobre nuevas tentativas de diálogo y rupturas de tregua. Un estado anímico bien resumido esta semana desde la Lonja de León: “La frágil tregua en la guerra de Irán ya no cotiza”.
El consultor Ángel Álvarez, de Asegrain, destaca que el mercado nacional de cereales sigue caracterizado por una baja actividad. La preocupación por la falta de lluvias sigue siendo el ancla que mantiene parados a los vendedores, “mientras que la demanda sigue cómoda en sus posiciones”. Habrá que ver el efecto de las lluvias de este fin de semana.
El festivo de este jueves en Castilla y León y Aragón añadió una capa más de tranquilidad al mercado español, mientras que a nivel internacional, la creciente inestabilidad en el estrecho de Ormuz, “marcada por ataques a buques comerciales y una retórica agresiva entre Estados Unidos, Irán e Israel”, ha elevado el precio del petróleo.
“Ante la falta de avances diplomáticos, la incertidumbre geopolítica impacta directamente en los mercados globales”, destaca Álvarez.
En Chicago, la soja cerró con bajadas debido a una demanda interna sólida y perspectivas de mejora hídrica en EEUU, mientras la producción argentina compensa una caída en el área sembrada.
El maíz, por su parte, hiló cuatro jornadas alcistas apoyado por un buen ritmo exportador.
Finalmente, el trigo registró subidas significativas ante la sequía que afecta los cultivos de invierno en EEUU y como consecuencia del encarecimiento de insumos derivado del conflicto en Medio Oriente, como apunta el responsable de Asegrain.
Así las cosas, la Lonja de Cereales de Barcelona reflejaba esta semana una bajada de un euro en la cotización de la cebada, hasta los 217.
El centeno bajaba uno hasta los 211 y el girasol de importación subía 5 euros hasta los 280.
Mientras tanto, el maíz de importación bajaba un euro hasta los 223 y el trigo forrajero caía dos hasta los 228.
La Lonja de León permanecía más que tranquila. Apenas bajaba el trigo blando un euro hasta los 194 y el triticale otro euro hasta los 185.
Para los responsables de la lonja, esta estabilidad puede ser engañosa debido a noticias tanto geopolíticas como agronómicas que pueden a corto plazo tensar los mercados y ejercer “nerviosismo”.
Agronómicamente la preocupación va en aumento en lo que se refiere a las expectativas para la nueva cosecha de cereales de invierno; amplias zonas de la península están empezando ya a sufrir de una importante sequía y con elevadas temperaturas, lo que si a corto plazo no se corrige podría suponer una merma importante de rendimientos.
En cuanto al maíz los mercados están pendientes de la superficie que en estos momentos se está sembrando en el hemisferio norte. Los principales productores a nivel mundial, encabezados por EEUU, prevén una merma de superficie debido a los altos costes de los fertilizantes.
“Si se cumplen estas expectativas habrá un desvío de siembras hacia la soja que conlleva menos gastos”, destacan desde la lonja leonesa.
Respecto a la provincia de León, la principal productora de maíz de España, la siembra de este cereal avanza a buen ritmo debido a la estabilidad meteorológica. La superficie sembrada estará en consonancia con la de la campaña anterior, según las mismas fuentes.







