Iván Álvarez
Llevamos tres semanas donde el mercado internacional ha ido subiendo por varias razones, pero los agricultores hemos optado por no vender, debido a que la cosecha ha sido más corta de lo esperado y con unos costes mayores de los presupuestados en el momento de la siembra.

Hemos decidido esperar a que siguiera subiendo… Por tanto, ha sido una subida “sin volumen” de venta, lo que nos deja en una situación de cierta incertidumbre.
En esta última semana, en la que al parecer las subidas de cotización nos permiten -en algunos casos- conseguir márgenes positivos, comienza a aparecer la oferta, junto con las bajadas de las cotizaciones en los mercados de futuros, y nos deja en números rojos para los precios a final de la semana; si los compradores han mostrado pocas necesidades de compra en la subida, ahora optan por seguir esperando.
Factores de la subida y la bajada del mercado internacional
Conviene analizar los factores de la subida tanto nacional como internacional, y sacar conclusiones:
-La situación de tensión en el mar Negro, entre Rusia y Ucrania, con bombardeos a las terminales de carga de grano en ambos países, así como el ataque y hundimiento de algunos barcos graneleros en la zona, limita mucho la capacidad exportadora, sobre todo en el caso del trigo ruso.
-Menor previsión de cosecha de trigo en Rusia, debido a que en las zonas más tardías el calor excesivo y la falta de lluvias ha mermado los rendimientos esperados.
-La intensa ola de calor que ha asolado Europa ha mermado la producción de maíz y los cereales de invierno en las zonas más tardías.
-La cosecha brasileña de maíz ha sido muy importante en volumen, con estimaciones similares a la campaña pasada (140 millones de toneladas).
-La situación de tensión geopolítica entre Irán y Estados Unidos, y las variaciones en el precio del petróleo y gas, que repercute en los precios de los fertilizantes nitrogenados, básicos para la producción agrícola.
-La entrada y salida de los grandes fondos de inversión de los mercados financieros de materias primas agrícolas.
Todos estos factores han ido sumando o restando cotizaciones en los mercados financieros de materias primas agrícolas, y esto ha llevado a la consiguiente subida y bajada de los precios del cereal físicos en los puertos españoles, competencia directa del grano nacional.
Mercado de futuros frente a mercado físico
Conviene recordar que no todas las subidas y bajadas de los mercados de futuros tienen la relación directa con el precio de los cereales físicos. Si por ejemplo el trigo en París sube 8 euros, esto no significa que el trigo haya subido en el puerto de Cartagena 8 euros.
Los mercados financieros debemos tomarlos como una referencia en los mercados físicos, y sobre todo en el mercado nacional español.
¿Qué hace el agricultor español?
En el mercado español, los agricultores se han negado a vender su cereal, y por contra los compradores, ante las subidas de estas semanas, han optado por esperar, dado que tenían cubiertas las compras para el verano en la mayoría de los casos.
Los motivos de unos y otros han sido:
-La cosecha al final ha sido menos de lo esperado en la mayoría de las zonas, con rendimientos menores y menor superficie sembrada.
-Los costes de producción han aumentado debido a la subida del precio del combustible y de los fertilizantes.
-Los compradores de los litorales han decidido adquirir una parte importante de sus necesidades de cereal hasta final del año 2026 en los puertos, lo que nos limita la venta de grano nacional en esas importantes zonas consumidoras, por lo menos hasta final de año.
-Los consumos de los animales han bajado durante este verano, debido al descenso de la cabaña ganadera y las altas temperaturas.
-Las enormes existencias de cereal de la campaña pasada, sumada a la producción de la cosecha actual, nos dejan un balance amplio de oferta
-A nivel mundial la oferta de grano sigue siendo alta, lo que asegura abastecimiento suficiente en los puertos.
-En la campaña pasada, hemos sufrido una “situación anómala” de los precios, en la que el cereal nacional era más barato que el de importación, y eso en un país deficitario no es lo habitual, ya que la referencia de precio la suele marcar el mercado internacional.
¿Vender o no vender?
Con todo este ‘mix’ de información, ahora debemos los agricultores decidir si vendemos o no vendemos.
Para ello debemos recordar que, si seguimos manteniendo unos volúmenes elevados de cereal almacenado (sumando la cosecha actual a los excedentes de la cosecha pasada) y no vendemos en las zonas periféricas (Galicia, Andalucía, Murcia, Valle del Ebro o Portugal), y cedemos ese mercado a la importación, seguiremos presionando mucho el mercado interior de consumo, y seguiremos manteniendo la situación anómala de precios (cereal nacional más barato que el cereal de importación).
Por ello nuestra recomendación es aprovechar esta pequeña subida (seguro que desearíamos que fuera mayor, pero estamos hablando de un 10% de precio en números redondos), vender una parte de la cosecha -entre el 20 y 35% del total-, que permita dar liquidez al mercado, reducir algunas importaciones e ir vaciando almacenes.
No olvidemos que ya hemos consumido prácticamente dos meses de la campaña de comercialización 2026-2027 (mes de julio y las compras de agosto ya están realizadas).







