El plazo para solicitar las ayudas para vendimia en verde finalizó el miércoles 29 de abril. Esta medida consiste en una ayuda a los viticultores que destruyan la producción de uva, quitándola de la cepa antes de la maduración, dado que hay un excedente de vino en el mercado y no todos los productores tienen compradores de uva o no tienen compradores que ofrezcan precios rentables.
En todos los casos se trata de viñedos viejos, que tienen unos mayores costes de vendimia al no poder mecanizarse, y de variedades tintas, como la mencía, “que es en estos momentos la que peor se comercializa en la comarca”, apuntan desde Asaja.
Los productores, si se le aprueba el expediente, percibirán una ayuda de 500 euros por hectárea para las labores de retirar los racimos, más 55 céntimos de euro por kilo sobre la media de producción de uva de la explotación de las tres últimas campañas.
Esta medida tiene como finalidad regular el mercado del vino y forma parte del Plan Estratégico de la PAC.
Asaja considera que esta medida es “extraordinaria y extrema”, y que el objetivo por el que hay que trabajar no ha de ser destruir cosecha, sino conseguir ofertas de precios rentables por parte de las cooperativas y bodegas del Bierzo.
En definitiva, para que el negocio de la uva y el vino sea viable para todos los eslabones de la cadena, y en particular para los viticultores, “que son la parte más débil”.
Por eso, para la organización agraria “los mayores costes productivos, vinculados al viñedo viejo, a la agronomía y al minifundismo de la comarca, deben de ser compensados al vender la uva”.
Según sus cálculos, solo se han acogido a esta medida una veintena de productores, por una superficie que aproximadamente corresponde al 1% de las 2.300 hectáreas inscritas en la DO Bierzo.







