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Agua en los embalses y tiempo estable: el melón inicia una cosecha sin grandes sobresaltos

El objetivo de los productores es superar las 642.100 toneladas del año pasado. España es el segundo exportador mundial de este alimento, con 6.840 toneladas vendidas al exterior

Ricardo Ortega

La radiación solar y los suelos de la Mancha y la Región de Murcia convierten a estos territorios en idóneos para el cultivo del melón, un producto que es delicado en el manejo, pero que el hortelano domina desde el tiempo de los árabes.

España produjo el año pasado 642.100 toneladas de esta fruta que es también una hortaliza, y se convirtió en el segundo exportador a nivel mundial, con 6.840 toneladas vendidas al exterior.

El cultivo del melón requiere clima cálido, alta insolación, suelo bien drenado y rico en materia orgánica. Aunque los urbanitas repitan el mantra de que el melón bueno es aquel que no se riega, lo cierto es que el cultivo exige agua de forma constante, especialmente en las fases de floración y engorde, aunque se lleva mal con los encharcamientos.

El sabor y la textura típicos de las diferentes variedades de melón dependen de ese riego, del tipo de suelo y del sol, que es el que permite a la fruta acumular azúcares. Para este año la insolación está casi garantizada y el estado de los embalses asegura que habrá agua para el regadío.

El responsable de melón y sandía de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam), Felipe López, señala que la campaña se prevé estable, tanto en producción como en superficie, “por lo que el suministro está garantizado”.

“Tenemos como ventaja respecto al año pasado que las plantaciones se han realizado cuando les corresponde, comenzando la campaña en su fecha”, destaca. Los productores de la región sufrieron los efectos de las lluvias en la campaña anterior, lo que impactó en las producciones de melón y sandía.

Este año ha llovido y ha retrasado algo las siembras, pero es una alteración del calendario poco significativa. Almería también ha iniciado el ciclo con algo de retraso, si bien no se espera solapamiento entre ambas zonas.

El mercado recibirá por tanto las variedades estrella de la región, como el melón piel de sapo, y otras especiales, muy demandadas en el mercado exterior, como Galia, Cantaloupe o Amarillo.

Como en otras producciones, lo importante para la venta es que haya demanda, y esta se produce cuando hay calor allí donde se encuentra el consumidor. “Esto es determinante para que se consigan buenas salidas a la producción y buenos precios”, destaca López.

La campaña de comercialización empezará con fuerza en junio y se prolongará hasta la primera quincena de septiembre. Normalidad, por tanto, aunque el productor deberá pelear mucho para defender sus márgenes.

Las guerras de Ucrania y Oriente Medio han incrementado mucho los costes de producción, incluyendo fertilizantes, gasóleo o transporte, lo que obliga a repercutirlo en los precios para no perder rentabilidad.

Desde Fecoam se está trabajando junto con las diferentes administraciones y a través de Cooperativas Agroalimentarias de España “para tratar de paliar los efectos que la guerra en Irán, o en Ucrania, están teniendo en los agricultores y ganaderos de todo el país”, apunta López.

La cuarta parte del melón nacional

Según las cifras ofrecidas por la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia, el año pasado la producción de melón rondó las 160.000 toneladas, un 8% más que el año anterior.

En la región se cultivan unas 9.432 hectáreas de melón, un 25% del total nacional. En 2024 el valor de las exportaciones de este fruto superó los 149 millones de euros, representando más del 46% de la exportación nacional de este fruto.

“Una de las cosas que estamos detectando es un cambio en las variedades cultivadas. Si hace unos años la mayoritaria en los campos de la Región era la piel de sapo, esta está perdiendo terreno frente a otras variedades como el Galia o el Cantalupo, que han crecido un 15%”, añaden.

La consejería también destaca que en 2025 se ha incrementado la superficie dedicada a este cultivo “más de un 6,6%”, algo que no sería posible sin el agua que llega desde la cabecera del Tajo”.

“El Trasvase Tajo-Segura es una infraestructura que ha permitido el desarrollo social y económico de la Región de Murcia. Una infraestructura que hoy está amenazada” por el proyecto de recortar el 50%, “condenando el modelo de agricultura tecnificada implantado en la región”.

Murcia lidera las exportaciones de melón a nivel nacional con un 46,93%. En 2024, exportó 163.123 toneladas de melón por valor de 149 millones de euros. Ese año, entre Guatemala, España, Brasil y Honduras exportaron la mitad de los melones que se vendieron en el mundo. Les siguen China, EEUU, Países Bajos, México, Uzbekistán, Costa Rica y Marruecos.

España, con el 16,7% y un volumen de 342,44 millones de toneladas, fue el segundo exportador mundial. Vendió fuera de sus fronteras 92 millones de kilos de melón a Alemania, 86,7 a Francia, 40,7 a Reino Unido, 37 a Países Bajos y 31 millones de kilos a Portugal, sus cinco principales clientes.

Mejorar las cifras en Castilla-La Mancha

Otra de las grandes comunidades productoras es Castilla-La Mancha, que cuenta con su Asociación Interprofesional del Melón y la Sandía y con su propia IGP del melón, cuyo territorio amparado se sitúa en el noreste de Ciudad Real.

Desde la interprofesional se califica la campaña 2025 de “desastrosa”, por lo que se considera necesario “revitalizar” el sector.

El año pasado la superficie dedicada al melón en esta comunidad creció el 15% hasta las 10.574 hectáreas, lo que supuso la mayor superficie cultivada de los últimos once años.

Al incremento en el número de hectáreas se le sumaron otros problemas, como el solapamiento de la producción con regiones limítrofes, la concentración de la oferta en pocas semanas y una menor demanda del mercado exterior. El resultado fue ese “desastre” en el que los precios no compensaban los costes de producción.

Muchas de las hectáreas de melón y sandía se quedaron sin recoger, con pérdidas elevadas para los agricultores. Una de las opciones que se barajan para vertebrar el sector es unificar la asociación de la IGP Melón de La Mancha y la interprofesional del melón y sandía, entre otras.

IGP Melón de La Mancha

La zona de producción de la IGP está situada en la comarca natural de la Mancha, junto al Alto Guadiana, a más de 600 metros de altitud y en el sector nororiental de Ciudad Real. Incluye quince municipios

La primera labor se realiza en octubre o noviembre, a una profundidad de entre 30 y 40 centímetros, para conseguir un buen mullido de las capas inferiores, facilitar la acumulación de reservas de agua y favorecer el posterior desarrollo radicular de las plantas.

En el mes de febrero se realiza otra labor superficial de desmenuzado del terreno. Es en la preparación del terreno cuando se incorpora el abono.

Una vez dispuesto el terreno, se procede al marqueo de la parcela, práctica que consiste en señalar la distancia de separación entre las filas de plantación.

El formato más empleado en la zona es el acolchado. Consiste en cubrir la franja de las filas de plantación con una película de polietileno de 90 centímetros de anchura. Esta práctica aumenta la temperatura del suelo, lo que da precocidad al cultivo. Disminuye la evaporación de agua, impide la emergencia de malas hierbas, aumenta la concentración de CO2 en el suelo y favorece la calidad final del fruto. Se usan aproximadamente 80-90 kilos de plástico para el acolchado de una hectárea.

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