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El sector agro consolida su papel: el 9% de la riqueza y el 11,5% del empleo en España

Genera 137.387 millones de euros de valor añadido bruto (VAB). En la UE el campo supone el 6,2% de la riqueza generada, tres puntos menos que en nuestro país

Cajamar ha presentado el Observatorio del sector agroalimentario español en el contexto europeo. Informe 2025, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), ofrece una visión sistematizada y comparada de la posición del sector agroalimentario español en el ámbito de la Unión Europea.

El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha expuesto las conclusiones, poniendo el foco en el papel estratégico del sector agroalimentario: «Los datos que presenta este informe nos muestran un sector agroalimentario español con una fortaleza real: nueve de cada cien euros de valor añadido que genera nuestra economía provienen de esta cadena, las exportaciones superan por primera vez los 79.000 millones de euros y el empleo sigue creciendo”.

“Son cifras que nos enorgullecen, porque reflejan el trabajo de los productores, cooperativas y empresas a las que Cajamar acompaña cada día. Ponen en valor el peso y relevancia del sector en nuestra economía”, ha señalado.

Asimismo, ha puntualizado que “el informe también nos señala dónde está el trabajo pendiente: la brecha de productividad con los socios europeos más avanzados no se cierra, ni tampoco lo hace la existente en inversión en I+D+i, al tiempo que el relevo generacional en las explotaciones sigue siendo una asignatura sin resolver”.

La clausura ha sido realizada por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien ha destacado que el informe constata la “fortaleza” de los datos del sector agroalimentario, que es uno de los pilares principales de la economía española, y que tiene el valor de que “más allá de las macromagnitudes” ofrece un análisis sectorial y territorial pormenorizado. Ese análisis revela que hay segmentos o explotaciones que atraviesan situaciones de dificultad, “lo que permite orientar esa toma de decisiones”.

El ministro ha subrayado que “la fortaleza de los datos no debe llevar a la autocomplacencia, porque el sector afronta importantes desafíos, principalmente los derivados de la incertidumbre geopolítica y del cambio climático, y también por la necesidad del relevo generacional”.

Para afrontarlos ha considerado que “es un imperativo apostar por la innovación y la digitalización para impulsar herramientas que nos ayuden a producir más utilizando menos recursos naturales, como la agricultura de precisión, el regadío más eficiente o las nuevas técnicas genómicas”.

Peso económico y estructura productiva

El informe confirma que el sector agroalimentario español mantiene una elevada relevancia en la economía nacional. En 2025, su valor añadido bruto (VAB) alcanza los 137.387 millones de euros, lo que representa el 9 % del total y sitúa a España con un mayor grado de especialización que la media de la UE-27 (6,2 %).

Este posicionamiento responde al comportamiento de toda la cadena de valor, donde destaca el peso de la comercialización, que concentra una parte significativa de la actividad (el 41 % en términos de VAB y el 50 % en el caso del empleo). En 2025, es de destacar el crecimiento de la industria de transformación, cuyo VAB real ha aumentado un 4,5%, muy por encima del sector primario y la comercialización.

España se mantiene, además, como una de las grandes potencias agroalimentarias europeas, con una aportación del 13% del VAB del sector en la UE-27 y ocupa la cuarta posición por tamaño dentro del conjunto comunitario. En los tres subsectores, el peso en el VAB total es mayor en España, con una mayor diferencia en la comercialización (3,7 % del VAB total en España y 2,5 % en la UE-27).

Dimensión social y retos demográficos

El sector agroalimentario continúa siendo un pilar del empleo en España, con más de 2,6 millones de personas ocupadas, lo que supone el 11,5 % del total del empleo nacional, por encima del 9,8% de la UE-27.

Esta elevada capacidad de generación de empleo sitúa a España entre las principales economías europeas en términos de ocupación en el sector (la tercera en tamaño, al aportar el 11,6 % del empleo del sector de la UE-27), reforzando su papel como elemento clave de cohesión territorial, especialmente en el medio rural.

Competitividad

El Observatorio pone de manifiesto la elevada competitividad del sector agroalimentario español en el contexto europeo. En 2025, sus costes laborales por unidad de valor añadido son un 18% inferiores a los de la media de la UE-27, lo que constituye una ventaja significativa.

En comparación con los países líderes que forman la UE-14, también el sector español es más competitivo (un 17% mayor), pero esa competitividad no se apoya en la productividad (que es un 6% inferior), sino en unos reducidos costes laborales por empleado (un 23% inferiores).

Es de destacar que las tres fases de la cadena de valor son más competitivas en España que en el agregado de la UE-14, sobre todo la del sector primario (un 36 % más competitiva).

Esta competitividad se traduce en un sólido posicionamiento en los mercados internacionales y en un notable dinamismo del comercio exterior. Las exportaciones alcanzan los 79.391 millones de euros, un 2,8% más que en 2024, lo que supone un nuevo máximo histórico que consolida al sector como uno de los principales motores del sector exterior español.

De hecho, las exportaciones agroalimentarias españolas suponen el 20,1% del total de bienes que exporta España, siendo este porcentaje el más elevado entre los principales exportadores europeos.

España mantiene posiciones destacadas en numerosos subsectores dentro de la Unión Europea. Es el principal productor de ganado porcino, frutas frescas, aceite de oliva, cítricos, olivas, ganado ovino y caprino y uvas de la UE-27.

Innovación y retos del sector

El informe subraya que la innovación constituye uno de los elementos clave para el desarrollo futuro del sector. Aunque la inversión en I+D ha crecido en los últimos años, su peso en relación con el VAB del sector sigue siendo inferior al de la media europea (en concreto, un 30% menor), lo que pone de manifiesto el margen de mejora existente.

En este contexto, el impulso de la digitalización, la adopción de nuevas tecnologías y el desarrollo de soluciones innovadoras serán determinantes para aumentar la productividad y reforzar la competitividad del sector en los próximos años.

Junto a ello, el Observatorio identifica otros retos relevantes, entre los que destacan los estructurales (como el reducido tamaño de las empresas y explotaciones o el envejecimiento de la mano de obra), los económicos (como la mejora de la rentabilidad o la atracción de mano de obra en el sector primario) y los medioambientales.

Además, destaca los riesgos geopolíticos que también afectan al sector, como la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, ya que el encarecimiento del petróleo y de los fertilizantes eleva los costes de producción en toda la cadena de valor.

A esos costes directos se suman dificultades logísticas y la interrupción de rutas comerciales, que afectan a las exportaciones de los productos del sector y a importaciones de materias primas, insumos e ingredientes de los que el sector es dependiente.

Finalmente, el informe aconseja aumentar el peso de la industria de los alimentos y bebidas en el total de la cadena de valor, teniendo en cuenta que tiene un peso inferior al del sector primario y la comercialización, mientras es la fase de la cadena que más VAB por ocupado aporta.

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