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El Mundial dispara el consumo de cereal y patata procesada

Fabricantes y distribuidores llevan semanas trabajando para atender un pico de demanda que dependerá en gran medida del resultado de la Roja. Se prevé que se dispare el consumo de cerveza, que el año pasado había descendido ligeramente

Los precios agrícolas siguen dependiendo del comportamiento del consumo y este puede sufrir un empujón durante la celebración del Mundial de Fútbol, que se inaugura el jueves 11 de junio y se prolonga hasta el 19 de julio.

La demanda de harinas, carne y, de forma destacada, cerveza se disparará en países como España, sobre todo si la selección hace un buen papel.

España juega el 15 junio con Cabo Verde (18,00 horas), con Arabia Saudí el 21 de junio (18,00 horas) y con Uruguay el 27 de junio, a las dos de la mañana.

En conjunto, el Mundial se ha planteado como una gran fiesta del consumo, con más sedes y equipos que nunca. Y con más consumidores que nunca.

La competición consistirá en una ronda de 12 grupos de cuatro equipos, de los que clasificarán el primero y el segundo de cada uno. A ellos se unirán los ocho mejores terceros para completar la ronda de dieciseisavos de final.

Fabricantes y distribuidores saben que los grandes torneos de selecciones concentran la atención y modifican los hábitos de compra, lo que beneficia de forma directa a sectores clave como la alimentación, la hostelería o la publicidad.

Los supermercados y grandes superficies registrarán un aumento en las ventas de productos pensados para compartir o consumir durante las retransmisiones. Las categorías con mayor demanda incluyen bebidas, cerveza, refrescos, aperitivos, pizzas y carne preparada, por ejemplo para la elaboración de hamburguesas.

Esta cita con la alimentación ha llevado, de hecho, a grandes marcas del sector a lanzar promociones y productos de edición limitada con motivo del Mundial.

Hay que recordar que el año pasado el consumo de cerveza experimentó un descenso del 4,9% en España, según la asociación Cerveceros de España. Esta caída equivale a unas 2,7 cañas menos por habitante, pero lo más previsible es que esas cifras queden pulverizadas en 2026.

Está previsto que bares, cafeterías y restaurantes experimenten un incremento notable en su facturación; los partidos de la Selección Española se convierten en eventos sociales que mueven a miles de aficionados a consumir fuera de casa, aunque también habrá un auge de los pedidos a domicilio por aquellos que prefieren la comodidad de su hogar.

El volumen exacto de este impulso al consumo va a depender de variables fundamentales. Si España avanza hacia las fases eliminatorias y llega a los partidos finales, el entusiasmo y las celebraciones se dispararán, lo que multiplicará el gasto en hostelería y en el denominado ‘consumo de impulso’.

Los encuentros que se disputan en franjas horarias de tarde o noche coinciden mejor con los hábitos de ocio, favoreciendo las salidas a bares y las reuniones sociales, lo que maximiza el consumo.

Todo dependerá también de la meteorología.  El buen tiempo acompaña el consumo en terrazas al aire libre, un factor que los hosteleros españoles valoran mucho durante las fechas veraniegas, cuando suelen celebrarse estos torneos.

En definitiva, el torneo de la FIFA genera una «excusa de compra» transversal que mueve millones de euros en compras recurrentes y productos de mayor importe.

La patata

El Mundial de fútbol impulsa de forma directa y masiva el consumo de patatas y cereales en España, transformándolos en los ingredientes estrella de los snacks y aperitivos más demandados durante el torneo.

El impacto no se da tanto en la compra de materia prima fresca (como las patatas en fresco), sino a través de la industria de la transformación.

El formato estrella del torneo son las patatas fritas de bolsa, con un sector que vive una auténtica campaña de oro gracias al ‘consumo de sofá’ y las reuniones sociales.

Históricamente, la Asociación de Fabricantes de Productos de Aperitivos (AFAP) estima que el consumo de snacks y patatas fritas crece entre un 10% y un 15% durante las semanas del Mundial. Esta cifra escala drásticamente los días en los que juega la Selección Española.

Las grandes multinacionales aprovechan el tirón del torneo para lanzar potentes campañas. Por ejemplo, Lay’s, la popular marca de PepsiCo, es patrocinador oficial del torneo y ha introducido en el mercado español cinco sabores temáticos inspirados en la gastronomía de los países participantes.

El sector del cereal

Los derivados del cereal experimentan un auge logístico e industrial masivo al convertirse en el componente básico de los menús mundialistas preferidos por los aficionados. La cerveza es el producto rey de cualquier evento deportivo.

Las grandes cerveceras españolas elevan al máximo su producción en estas fechas, lo que genera una alta demanda indirecta de cereales malteados (sobre todo cebada maltera) y lúpulo.

Adicionalmente, una gran parte de los snacks salados que se consumen se fabrican a base de maíz y derivados del arroz o trigo, beneficiando directamente a las empresas procesadoras de cereal.

El contexto del campo en España

Aunque la demanda de estos productos procesados se dispara en los lineales, el sector primario español afronta este incremento de consumo en un escenario complejo.

Tras un año previo récord, la cosecha nacional de cereales va a sufrir una corrección debido a la volatilidad climatológica. Por no hablar de los precios que recibe el agricultor.

Respecto a la patata, que ya ha iniciado la campaña de arranques en el sur penínsular, en los últimos años el consumo de patata fresca ha mostrado una tendencia a la baja en favor de la patata procesada, familia en la que se incluyen la patata congelada, la prefrita y la de bolsa.

El Mundial acelera precisamente este trasvase, beneficiando a las industrias que transforman el tubérculo en ‘snacks’ listos para consumir.

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