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Las cooperativas lideran la vanguardia del campo

Estas entidades de la llamada economía social representan el 68% de la Producción Final Agraria española. Son un motor de innovación, riqueza y empleo en el territorio

Ricardo Ortega

El tiempo va demostrando que la agricultura y la ganadería prosperan gracias al esfuerzo de cada uno, pero que el futuro solo se conquista desde una visión colectiva. Las cooperativas agrarias se han revelado como herramienta fundamental para afrontar los retos del campo, y lo hacen a partir de ideas tan poderosas como la innovación, la cooperación y la solidaridad.

Al mismo tiempo que se apuesta por el esfuerzo compartido, estas entidades se han situado a la vanguardia de la producción, la transformación y la comercialización. Un espíritu colectivo que integra 3.669 cooperativas, que agrupan a más de un millón de agricultores y ganaderos, que generan 119.178 empleos directos. Su facturación anual supera los 44.770 millones de euros.

Desde Cooperativas Agroalimentarias de España destacan que la actividad de estas sociedades representa el 68%, en valor, de la Producción Final Agraria española. También supone el 25% de las ventas de la industria alimentaria.

Como destaca Ángel Villafranca, presidente de la asociación, las cooperativas son empresas propiedad de agricultores y ganaderos “que comparten un objetivo común: fortalecer sus explotaciones y asegurar el futuro de sus territorios”.

Gracias a su modelo empresarial, mejoran la rentabilidad de las producciones, generan valor añadido, impulsan la innovación “y refuerzan la posición de los productores en la cadena alimentaria”.

Su contribución va mucho más allá de los resultados económicos. Los beneficios generados permanecen en el territorio, de modo que impulsan el empleo, la inversión y el dinamismo económico de miles de municipios rurales. Cada cooperativa es un espacio de colaboración y compromiso con las personas que viven y trabajan en el territorio.

Dimensión empresarial

La creciente dimensión empresarial alcanzada por muchas cooperativas les ha permitido reforzar su presencia en los mercados internacionales. Una importante contribución al liderazgo del sector agroalimentario español.

Su modelo de gobernanza constituye un ejemplo de participación, transparencia y corresponsabilidad, valores que fortalecen la confianza y la cohesión social.

Impulsan la incorporación de jóvenes agricultores y ganaderos, promueven una mayor participación de las mujeres en los órganos de gobierno y fomentan la formación continua de las personas socias.

Las cooperativas agroalimentarias también están liderando la transformación hacia un sector cada vez más sostenible en el sentido económico, social y ambiental.

Como señala Villafranca, “la digitalización, la agricultura de precisión, la mejora de la eficiencia energética, la optimización del uso del agua, la valorización de subproductos, la economía circular y la reducción de emisiones forman parte de las estrategias que están desarrollando para afrontar los retos del cambio climático y la transición ecológica”.

“Cada cooperativa es mucho más que una empresa, es una comunidad de personas que demuestra, cada día, que cooperar sigue siendo la mejor manera de construir un futuro”, recalca.

Retos pendientes

Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agroalimentarias de España, destaca que las grandes cifras no pueden hacernos olvidar “los grandes retos estructurales que debe afrontar el sector cooperativo y que pesan en la viabilidad futura de las sociedades: la falta de relevo generacional, la escasez de trabajadores y el impacto del cambio climático”, que nos trae de forma recurrente fenómenos meteorológicos adversos “y agudiza las carencias en la disponibilidad y gestión del agua para nuestras producciones”.

Todo esto, sin olvidar “la evidente OPA hostil que la geopolítica está produciendo en los mercados”, en relación con los cuatro años de guerra en Ucrania y al ataque de Israel y EEUU contra Irán, desencadenado el 28 de febrero.

Las frutas y hortalizas reinan en Andalucía

En un contexto marcado por la incertidumbre climática, el aumento de los costes, las dificultades de encontrar mano de obra y la presión de los mercados internacionales, las cooperativas agroalimentarias andaluzas alcanzaron el año pasado una facturación de 12,67 millones de euros, con un crecimiento del 3,26%.

El tejido cooperativo agrupa a un total de 615 empresas, formadas a su vez por más de 250.000 agricultores y ganaderos. Además, a lo largo del pasado ejercicio, el modelo cooperativo ha creado 35.728 empleos directos en la comunidad, con una presencia de mujeres trabajadoras del 47%. Respecto a las personas socias, las mujeres representan el 32% y los jóvenes menores de 41 años suponen el 9,5%.

En el repaso por sectores, las frutas y hortalizas lideran la facturación, ya que las 83 cooperativas hortofrutícolas han alcanzado un volumen de negocio superior a los 4.668 millones de euros.

Castilla y León: 37.600 familias

Las cooperativas agroalimentarias de Castilla y León asocian a más de 37.600 familias de agricultores y ganaderos, disponen de 5.482 trabajadores directos y otros tantos indirectos en mantenimiento, servicios y transporte. Disponen de una facturación próxima a los cuatro mil millones de euros.

El crecimiento de las cooperativas obedece a las continuas inversiones, a su apuesta por la innovación y a su creciente profesionalización. Ello contribuye a la mejora de las explotaciones agropecuarias de la comunidad, que ofrecen múltiples servicios al socio y garantizan la comercialización de sus productos.

Castilla-La Mancha: implantación territorial

El cooperativismo agroalimentario sigue demostrando su contribución al PIB de Castilla-La Mancha con más de 2.868,9 millones de euros, un 7,3% más que en el año anterior. Un modelo de negocio que aporta el 43,2% a la producción agraria de la región y el 4,2% a la producción agraria nacional.

Aporta el 37,4% del valor de la industria manufacturera regional y el 25% del PIB de toda la industria de la comunidad autónoma. Este modelo de negocio se asienta en 297 municipios de Castilla-La Mancha (32,3% de los existentes).

Cuenta con 536 cooperativas de primer grado y SAT (si incluimos las de marcado carácter social). En cuanto a cooperativas de segundo grado existen 22 en toda la región.

Extremadura, un motor del medio rural

Cooperativas Agroalimentarias Extremadura representa a 62 cooperativas, que suman un total de 189 cooperativas al tener en cuenta las cooperativas de base, trabajando cada día con el objetivo de reforzar la competitividad del sector, impulsar el desarrollo rural y defender los intereses económicos y sociales del cooperativismo agroalimentario.

Sus cooperativas asociadas han incrementado su facturación un 46,4% en los últimos cinco años, superando en el último ejercicio cerrado los 1.366 millones de euros, sustentando a más de 40.000 familias en toda Extremadura, muchas de ellas en zonas rurales.

Además, el 5,2% del PIB regional está vinculado directamente a la actividad de las cooperativas agroalimentarias, lo que confirma su relevancia como uno de los grandes motores económicos de Extremadura, generando empleo de calidad.

Presencia femenina en la Comunidad Valenciana

Las cooperativas agroalimentarias valencianas facturaron el año pasado más de 2.533 millones de euros, lo que representa un crecimiento de un 4,9% respecto al ejercicio anterior.

El valor de la producción comercializada superó los 1.993 millones de euros, mientras que las exportaciones superaron por cuarto ejercicio consecutivo los 1.000 millones de euros, llegando concretamente a los 1.099 millones al cierre del ejercicio estudiado.

Las exportaciones siguen teniendo a la Unión Europea y, dentro de esta, a los países de la zona euro como principales destinos.
Siguiendo la dinámica de ejercicios anteriores, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Portugal fueron los principales mercados de exportación, seguidos por Países Bajos, Estados Unidos, Polonia y Bélgica.

Asturias y la competitividad

Las ocho cooperativas agroalimentarias asociadas en el Principado de Asturias alcanzaron el año pasado una facturación conjunta de 475,3 millones de euros.

El presidente de Cooperativas Agroalimentarias del Principado de Asturias, Arturo Gancedo, reitera el compromiso de la organización con el fortalecimiento del modelo cooperativo y con los grandes retos que afronta el sector, especialmente el relevo generacional, la innovación y la mejora de la competitividad.

Cataluña y el empleo

Más de uno de cada tres euros del sector agrario se genera por el cooperativismo, que representa el 36,1% de la Producción Final Agraria de Cataluña. En el sector agrícola las cooperativas concentran el 52% del total de Cataluña, mientras que en la ganadería representan el 28,2%.

El cooperativismo es líder en numerosos sectores. Así ocurre de forma muy destacada en el aceite de oliva, donde las cooperativas elaboran el 72% del total catalán, así como en almendra (70%), avellana (67%), arroz (66,3%), algarroba (63%) y vino (62%). Además, su participación es muy relevante en leche (48,5%), fruta de pepita (43,8%), fruta de hueso (42%), cultivos herbáceos (42%), cítricos (34,8%) y forrajes (34,7%).

La facturación ha aumentado principalmente en las Tierras del Ebro (40,8 millones de euros más, un 24%), aunque las cooperativas de Lérida siguen siendo las que más aportan al conjunto de Cataluña (50,7% del total).

Aragón y los cultivos extensivos

La facturación de las cooperativas agroalimentarias aragonesas se incrementó en 68 millones de euros durante el último ejercicio, acercándose a los 1.006 millones. Un crecimiento del 7% que pone de manifiesto la resiliencia de estas entidades en un contexto marcado por el aumento de costes, la inestabilidad de los mercados y la climatología adversa.

El cooperativismo aragonés apuesta por seguir reforzando la integración y la cooperación entre las entidades asociativas, así como su competitividad y sostenibilidad.

Una preocupación generalizada sigue siendo el aumento de los costes de producción, especialmente en lo referente a insumos agrarios y combustibles, así como la inestabilidad derivada de los conflictos internacionales, que continúan afectando a los mercados y condicionando la actividad agroalimentaria a todos los niveles, mermando los márgenes y poniendo en peligro a un cada vez mayor número de explotaciones.

Murcia y la exportación

La Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam) asocia a 72 entidades agroalimentarias de la Región de Murcia, las cuales aglutinan a más de 22.000 agricultores y ganaderos, generando más de 45.000 puestos de trabajo.

Fecoam mantiene junto a sus cooperativas agroalimentarias asociadas “una posición de vanguardia en investigación, innovación y desarrollo, donde todas las entidades contribuyen de manera decisiva a la triple sostenibilidad económica, social y ambiental de la sociedad”.
Se pone de manifiesto así “el papel imprescindible que el cooperativismo agroalimentario desarrolla en la Región de Murcia”.

Planes estratégicos para Navarra

Cooperativas Agroalimentarias de Navarra (UCAN) suma 113 cooperativas y 16.327 socios. En los últimos 10 años, la organización ha experimentado un crecimiento presupuestario del 186%, pasando de 463.261 euros en 2016 a 1.325.393 euros en 2026.

Este incremento refleja el fortalecimiento estructural de la organización y su capacidad para ofrecer “más y mejores servicios” a las cooperativas asociadas.

UCAN apuesta por ampliar sus servicios de comunicación y empleo, apoyar a las bodegas cooperativas mediante un incremento en el ‘convenio UCAN’, fomentar el relevo generacional, impulsar sectores estratégicos como ganadería y vino, y consolidar proyectos innovadores.

Baleares y la producción ‘eco’

La federación sectorial Cooperatives Agroalimentàries Illes Balears agrupa a 42 entidades socias, desglosadas en 34 cooperativas de primer grado, 5 Sociedades Agrarias de Transformación (SAT), 1 cooperativa de segundo grado y 2 entidades adicionales.

La cifra global de negocio se sitúa en el entorno de los 112 millones de euros, con una facturación liderada por el sector de frutas y hortalizas (29%), seguido del aceite de oliva (15%), los suministros (13%), la alimentación animal (9%) y los cultivos herbáceos (8%).

La producción ecológica sigue una senda fuertemente alcista. En 2025, la superficie agraria útil inscrita como ecológica consolidó su crecimiento hasta alcanzar el 22,8% del total regional, con una aportación económica directa a las cooperativas que roza el 10% del total de las ventas.

Galicia, potencia láctea

Las cooperativas agroalimentarias gallegas integradas en AGACA superan los 2.330 millones de euros de facturación y consolidan su peso estratégico en el medio rural.

Las cooperativas integradas en AGACA agrupan actualmente alrededor de 28.000 personas socias, generan más de 6.000 empleos directos y alcanzan una facturación conjunta de 2.330 millones de euros, incluidas las sociedades participadas por las cooperativas socias.

Por sectores, destaca la evolución positiva del lácteo, mientras que el porcino cierra el ejercicio marcado por la bajada de precios derivada de la peste porcina africana.

En 2025 el lácteo mejoró su rentabilidad gracias al incremento del precio medio de la leche, que se situó en los 49,76 céntimos por litro, 2,99 céntimos más que en el ejercicio anterior.

País Vasco, tradición cooperativa

La rama agroalimentaria de KonfeKoop, la confederación de cooperativas de Euskadi, agrupa a 75 entidades, 918 empleados y 6.561 socios.

Este modelo asociativo posee una larga tradición en el País Vasco y al formar parte de KonfeKoop pueden beneficiarse de una articulada representación institucional, acciones de formación, respaldo jurídico, un Servicio Mancomunado de Prevención de Riesgos Laborales y un departamento de Consultoría orientado a contribuir a la competitividad de las cooperativas.

La Rioja y sus bodegas

La Federación de Cooperativas Agrarias de La Rioja-FECOAR se constituyó en el año 2000 como un proyecto integrador del cooperativismo vitivinícola, pero abierto a otras cooperativas agroalimentarias. Hoy sus 30 cooperativas integran a unos 6.000 socios.

La cifra de negocio agregada del sector cooperativo agrario riojano se sitúa en torno a los 120 millones de euros anuales. El sector del vino representa de forma abrumadora la mayor parte de la facturación y la actividad productiva, seguido a gran distancia por las cooperativas de frutas y hortalizas, suministros y champiñón.

Las cooperativas agrarias riojanas generan más de 400 empleos directos.

Cantabria. El papel del lácteo

El cooperativismo agrario en Cantabria mantiene un papel crucial en la supervivencia de la ganadería vacuna de la cornisa cantábrica, un sector históricamente marcado por la reestructuración y la fuerte presión en los costes de producción.

El volumen de negocio agregado de las cooperativas agrarias se sitúa en torno a los 140 millones de euros anuales.

La práctica totalidad de la actividad económica se concentra en dos grandes motores de la región. Agrocantabria (AGC) es el mayor proyecto agroganadero cooperativo. En el cierre del ejercicio, se proyectó superar la barrera de los 100 millones de euros en facturación, gracias a su expansión hacia áreas ganaderas limítrofes como León y a su volumen de piensos a la carta.

Por su parte, Valles Unidos del Asón cerró el año 2025 con una facturación de 25,5 millones de euros.

El sector es marcadamente monotemático. Más del 85% de la facturación corresponde al sector vacuno.

Canarias: el plátano se lleva la palma

El archipiélago canario cuenta con cerca de 40 cooperativas agrarias y Sociedades Agrarias de Transformación (SAT) activas. Las de mayor dimensión económica pertenecen mayoritariamente al subsector platanero y hortofrutícola. La cifra de negocio del sector cooperativo agrario ronda los 130 millones de euros. El cultivo y empaquetado del plátano copa la mayor parte de la facturación.

Grandes organizaciones de productores que operan bajo un modelo asociativo centralizan la comercialización hacia la Península. El resto de los ingresos de las cooperativas se divide entre el tomate de exportación (en constante reestructuración), las papas de consumo local, los vinos con Denominación de Origen y los quesos artesanales en las islas ganaderas.

Las cooperativas sostienen de forma estructural alrededor de 1.200 puestos de trabajo directos, vinculados principalmente a las plantas de empaquetado, transporte interior, servicios técnicos y comercialización.

Madrid y sus 23 cooperativas

La Unión de Cooperativas Agrarias Madrileñas (UCAM) se constituyó en noviembre de 1988, con la finalidad de servir de instrumento a las entidades asociativas para afrontar el reto de modernización y profesionalización del campo.

Hoy aglutina a 23 cooperativas, con 8.400 socios. Da empleo a cien personas y factura de forma conjunta 21 millones de euros.

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